¿Tener el virus del papiloma humano significa enfermar de cáncer?

De las implicaciones del VPH con los diferentes cánceres, la mejor definida es la del cáncer de cuello uterino. El cáncer de cuello de útero es el cuarto género de cáncer más usual entre las mujeres.

En el planeta se diagnostican anualmente más de quinientos cincuenta cero nuevos casos de cáncer de cuello de útero y mueren más de trescientos cero mujeres por esta enfermedad. La historia natural de la infección VPH en las otras zonas anatómicas diferentes al cuello del útero es menos famosa.

¿De qué manera se contagia el VPH?

La infección genital por el VPH es formidablemente usual. Los VPH se transmiten primordialmente por contacto sexual. Se calcula que más o menos entre el cincuenta y el ochenta por ciento de las mujeres sexualmente activas entran en contacto con el VPH en algún instante de su vida.

Pese a que la mayor parte de las personas adquiere este virus poco tras comenzar su vida sexual, la infección puede generarse en cualquier instante de la vida. Diferentes factores, como el comienzo precoz de las relaciones íntimas o bien el número de parejas sexuales, aumentan el peligro de infección, al paso que otros, como la vacuna frente al VPH o bien la utilización de preservativo, lo dismuyen.

De la infección por VPH al cáncer

La infección por el VPH no causa síntomas y, normalmente, se suprime de manera espontánea. Las defensas de cada individuo se ocuparán de suprimir el virus. Por ende, la mayor parte de las infecciones van a durar solo unos meses (o bien unos pocos años) y muchas de ellas van a pasar inadvertidas.

No obstante, entre un diez y un quince por ciento de los casos el VPH no se suprimirá y persistirá a lo largo de décadas. La persistencia viral es la condición precisa a fin de que aparezcan lesiones premalignas. Si estas lesiones no se diagnostican precozmente y no se tratan, puede aparecer un cáncer.

La capacidad de persistencia del VPH depende de múltiples factores: factores virales (el género de VPH o bien la carga viral), factores del individuo inficionado (si este tiene alguna enfermedad o bien toma medicación que debilite su sistema de defensas) y factores ambientales (como el tabaco, el género de anticonceptivos que emplea, el número de parejas sexuales…).

Herramientas de prevención

La prevención primaria ( vacunas) y secundaria (cribado) son las primordiales herramientas que tenemos para eludir la infección y el desarrollo de lesiones premalignas y cáncer.

En el año dos mil seis, se comenzaron a comercializar 2 vacunas capaces de prevenir la infección por las clases de VPH dieciseis y dieciocho, los 2 géneros de VPH responsables del setenta por ciento de los cánceres de cuello de útero y de la mayor parte de los cánceres relacionados con el VPH en otras localizaciones (vagina, vulva, pene, canal anal y orofaringe). En nuestros días, existen 3 vacunas comercializadas para prevenir el VPH que han probado una muy alta seguridad y eficiencia (cercana al cien por ciento ) en prevenir la infección y, en consecuencia, asimismo la aparición de lesiones.

Con ellas, es posible impedir el desarrollo de cerca del noventa por ciento de los cánceres ocasionados por este virus. De ahí que, la OMS (OMS) aconseja la administración sistemática de vacunas frente al VPH y la mayor parte de los países, siguiendo sus indicaciones, han incorporado la vacuna en sus programas de inmunización.

En verdad, en España está incluida en el calendario vacunal de las pequeñas y de adultos considerados “de riesgo” (hombres y mujeres con infección por SIDA, varones que tienen sexo con varones, hombres y mujeres que han recibido un trasplante de medula ósea, mujeres tratadas por una lesión premaligna de cuello uterino, etcétera).

Vacunas y cribado, herramientas para la supresión del cáncer

En el caso del cáncer de cuello uterino, además de esto, hay una prevención secundaria (cribado) cuyo objetivo es reducir el número y la mortalidad de esta neoplasia a través de la detección de lesiones premalignas.

El tratamiento de estas lesiones (frecuentemente a través de la extirpación de parte del cuello de útero o bien conización) deja prevenir su progresión y el desarrollo del cáncer. Hasta la actualidad, el cribado del cáncer de cuello de útero se ha basado en la citología.

No obstante, últimamente, las pruebas de detección del VPH en el cuello de útero han probado ser más útiles en la prevención del cáncer que la citología. De ahí que, en la actualidad se organizan estrategias de cribado basadas en la detección del VPH en vez de en la citología. No existen programas de prevención secundaria para otras neoplasias relacionadas con el VPH.

Conjuntar una adecuada prevención primaria y secundaria, esto es, conseguir una elevada cobertura vacunal y un conveniente cribado de la población, es requisito imprescindibles para lograr el propósito futuro que se ha marcado la OMS: la supresión del cáncer de cuello del útero a nivel del mundo.

Además de esto, últimamente, la Organización Europea contra el Cáncer (ECO) se ha propuesto ir un paso más allí y, en el plan europeo de lucha contra el cáncer, se ha lanzado la iniciativa lograr la supresión de todos y cada uno de los cánceres relacionados con el VPH en Europa.

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