Subastan un kit matavampiros por más de quince cero dólares americanos

Sobre la procedencia de la caja antivampiros, Converses afirmó lo siguiente en un comunicado: «Perteneció originalmente a Lord Hailey, un par británico y viejo administrador de la India británica. Ya sea por temor o por fascinación, es interesante saber que un miembro del más alto orden social aristocrático, un hombre con un puesto en la Cámara de los Lores, adquirió este objeto. Nos recuerda que el mito del vampiro afecta a personas de toda condición. Creo que la conexión aristocrática hizo que este objeto fuera aún más deseable y, tal vez, lo asistió en su camino cara un resultado particularmente fuerte”.

William Malcolm Hailey fue el primer barón Hailey, un hombre que resaltó por su intelecto. Se formó en el Corpus Christi College de Oxford, fue gobernante del Punjab de mil novecientos veinticuatro a mil novecientos veintiocho y gobernante de las Provincias Unidas de mil novecientos veintiocho a mil novecientos treinta y cuatro. Y, no obstante, en medio de su ilustre carrera, se sintió atraído por este equipo para matar vampiros.

La mitología vampírica tiene miles y miles de años. Tanto es así que se han desenterrado restos humanos de la temporada de la Grecia tradicional que estaban inmovilizados por pesadas piedras, con idea de que no se moviesen de sus tumbas. Esto podría deberse a que los viejos helenos pensaban que los fallecidos podían resucitar y hacer daño a los vivos. Esta práctica se dio aun en la Europa del siglo XVI, en la que ciertas personas eran sepultadas con estacas de piedra en las piernas y rocas en la boca, a fin de que ni se levantaran de el sepulcro ni pudiesen alimentarse de los vivos.

Esta creencia en los seres no fallecidos pudo surgir ante la carencia de entendimiento de las enfermedades infecciosas y de los procesos físicos naturales por los que pasan los cuerpos al descomponerse. Por servirnos de un ejemplo, hay veces en que los restos del tracto digestible en composición pueden salir por la boca y la nariz de los cadáveres. Se trata de un líquido obscuro que se puede confundir con sangre. Además de esto, el pelo, la barba y las uñas prosiguen medrando tras la muerte, lo que puede haber hecho meditar a muchos que los fallecidos proseguían vivos.

A lo largo de la vida de lord Hailey, había lugares en los que se creía en vampiros. A fines del siglo XIX, cundió el pavor en Nueva Inglaterra. Dos mujeres de la zona, madre e hija, murieron de tuberculosis. El hijo de la madre fallecida, asimismo enfermo de tuberculosis, se puso cada vez peor. Lo que creyeron los habitantes del pueblo era que las mujeres estaban maldeciendo al chaval desde el sepulcro, puesto que había veces que los vampiros no precisaban surgir de la tierra para hacer daño a sus víctimas. Además de esto, la publicación de El vampiro, de John Polidori, en mil ochocientos diecinueve, tuvo una enorme influencia, a la que prosiguió la simbólica novela Drácula, que Bram Stoker publicó en mil ochocientos noventa y siete.

«La labor de matar a un vampiro era exageradamente seria y los relatos históricos sugerían la necesidad de métodos y herramientas particulares. Se afirmaba que los artículos de significado religioso, como los crucifijos y las biblias, repelían a estos monstruos, de ahí su presencia en el kit», afirmó Hanson.

Referencia: Mysterious vampire-slaying kit – owned by peer of the realm – stuns at auction. dos mil veintidos. https://hansonsauctioneers.co.uk/mysterious-vampire-slaying-kit-set-for-auction-was-owned-by-peer-of-the-realm/

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