Síndrome climatérico: ¿menopausia o bien miedopausia?

La medicalización de esta etapa de la vida ha logrado ponerse, a nivel social, como la primera opción. En otras sociedades donde se da más valor al conocimiento, las mujeres, al llegar a la menopausia, tienen otra mirada sobre sí, y la sociedad sobre ellas. Para las mujeres tailandesas, por servirnos de un ejemplo, supone la adquisición de una situación social más fuerte, conforme señalan en una investigación los estudiosos Punyahotra, Dennerstein y Lehert, de la Universidad de la ciudad de Melbourne (Australia).

En verdad, esta mirada no es extraña a la medicalización. Vivir la menopausia con aceptación predispone a una sintomatología psicobiológica menor; que, por su parte, puede suponer no detallar de tratamientos para mitigar los cambios, conforme se señala en el libro La edad de la menopausia , ordenado por el endocrinólogo Antonio Becerra-Fernández. Sin embargo, los sofocos o bien la sequedad de la vagina pueden ser formidablemente reales y también incómodos y no obedecer a causas sicosomáticas. Ni todo es blanco ni todo es negro.

La etapa del climaterio y sus cambios físicos, aparte de los propios del envejecimiento, coinciden con otros muchos posibles cambios. Quizás el cuidado de mayores dependientes o bien de los nietos y nietas, con la consecuente carga de labores familiares, quizás el síndrome del nido vacío cuando los hijos medran y se van –como apunta el especialista en ginecología Miguel Lugones–, quizás el deterioro de la relación de pareja, quizás la jubilación… Situaciones que pueden afectar a la salud, a la economía, a las rutinas, a las relaciones sociales y, obviamente, asimismo a las relaciones íntimas.

La contestación sexual cambia, mas no todo se debe al envejecimiento ni a la baja autoestima por sentirse menos joven y con menos atrayente –algo que, en todo caso, no deja de ser más que una percepción subjetiva–. Tampoco todo se explica por la caída de hormonas, a la que se acostumbra a atribuir la minoración o bien ausencia de deSeo, algo con lo que no está conforme González: “Estoy persuadida de que los estrógenos poco deben ver con esto. Habría que comenzar a proponerse que no se trata solo de la hidratación de la vagina o bien de buscar una viagra femenina para la excitación. Hay que valorar otras opciones. Influyen los factores sicológicos y los inductores externos, como asimismo el ritmo de vida, la calidad de la amedrentad sensible, la presencia de enfermedades y tratamientos, las contrariedades de la pareja a este respecto, etcétera Mas no nos olvidemos del género de prácticas eróticas. Una erótica centrada esencialmente en el coito en esta etapa de la vida es lo menos estimulante que hay”.

Una mujer sin ganas de coito puede ser una mujer llena de deSeos: de caricias, de besos, de dormir abrazada, de percibir por todos y cada uno de los sentidos, de compartir un baño, etcétera No todo se reduce al coito, ni el coito es garantía de dicha. En verdad, una mujer sin deSeo de coito puede ser formidablemente feliz satisfaciendo el resto de deSeos, aun puede ser feliz sin deSeos eróticos si ello no le produce malestar.

La conclusión de todo lo comentado ya la adelantó la versista nicaragüense Gioconda Belli: “El cuerpo es más que las hormonas. Menopáusica o bien no, una mujer prosigue siendo una mujer; más que una factoría de humores o bien de óvulos. Perder la regla no es perder la medida, ni las facultades; no es meterse como caracol en una concha y echarse a fallecer. No hay puesto que ninguna razón para sentirse devaluada”.

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