siete tradiciones navideñas especiales alrededor del planeta

trece días de regalos en los zapatos (Islandia)

¿Has oído charlar de los yules o bien jólasveinarnir? Estas figuras navideñas habituales del folclore islandés son duendecillos que habitan en las montañas. A lo largo de los trece días que anteceden a la Navidad, bajan hasta el alféizar de las ventanas de los pequeños y repletan sus zapatos de regalos. Mas, ¡ojo! esto lo hacen solo si han sido buenos; si se han portado mal, les dejan una patata.

Ocultar las escobas (Noruega)

En las vísperas de Navidad todas y cada una de las brujas y espíritus demoníacos salen de sus escondrijos, conforme cuenta la historia legendaria noruega. Con el objeto de resguardarse de visitas extrañas, las familias guardan sus escobas ya antes de irse a la cama, en tanto que no desean que alguna hechicera con malas pretensiones desee apoderarse de ellas. Además de esto, algo muy curioso es que los hombres, – solo los más valientes-, salen a la calle y disparan al aire para espantar a los espíritus malignos.

¡Todos a comer pollo frito! (el país nipón)

Pese a que el veinticinco de diciembre jamás se ha festejado demasiado en Japón, el día veintitres sí lo celebran los nipones desde mil novecientos setenta y cuatro. El origen se remonta a que en ese año la conocida cadena de comida veloz Kentucky Fried Chicken (KFC) lanzó una campaña publicitaria en el país con el eslogan «Kurisumasu ni wa kentakkii», en español «Kentucky por Navidad«. Desde ese año, prácticamente todos los nipones quedan con familiares o bien amigos para comer pollo frito. El menú singular está adaptado con motivos navideños y ofrece el mejor pollo para darse un buen festín.

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