Se terminó lo de eliminar solo la parte con moho de los comestibles

En estos días veraniegos, cuando tanto se goza de refrescantes jugos y smoothies, debemos tener precaución con emplear la fruta enmohecida quitando solo la parte podrida. Las micotoxinas podrían amargarnos las vacaciones.

¿De qué forma se controlan las micotoxinas?

En temas de seguridad alimenticia, las micotoxinas son las grandes ignotas. No se han vuelto populares pese a que en dos mil veinte recibimos en la UE cuatrocientos veintidos alarmas o bien notificaciones de peligros alimenticios debidos a la polución por estos compuestos.

Solo fueron superadas por las relacionadas con la presencia de microorganismos patógenos que se dan por la bacteria Salmonella en diferentes comestibles, o bien por otras menos usuales como Listeria o bien Escherichia coli.

La UE controla rigurosamente los niveles de micotoxinas en los productos que se hallan en el mercado. Los labradores son los más perjudicados por este inconveniente y padecen todos los años pérdidas millonarias.

Pese a que aplican medidas de control a fin de que los hongos no se desarrollen en los cultivos, en ocasiones no pueden evitarlo y las micotoxinas aparecen en los productos agrícolas.

Se estima que entre el sesenta y el ochenta por ciento de las cosechas a nivel del mundo podrían estar contaminadas por micotoxinas. Hasta el instante, no hay métodos efectivos para quitarlas sin afectar a las propiedades de los comestibles.

Además de esto, la normativa europea prohíbe ciertas prácticas para reducir el contenido de micotoxinas. Por ende, si superan los límites establecidos, no hay más antídoto que destruir toda la producción.

Una extensa y peligrosa familia

Se conocen más de cuatrocientos micotoxinas producidas por diferentes especies de hongos filamentosos, si bien solo una decena se consideran relevantes debido a su frecuente presencia en comestibles y a la gravedad de las enfermedades que pueden ocasionar.

Cuando hay una exposición a micotoxinas, no se acostumbran a desarrollar los habituales síntomas gastrointestinales que ocurren con las toxinas producidas por otros microorganismos.

La aparición de estos síntomas agudos se relaciona con la ingesta de grandes cantidades de micotoxinas. Esto es poco usual y solo se ha detectado en países en vías de desarrollo donde las condiciones higiénicas de los comestibles pueden ser realmente pobres.

Su mayor peligro se debe a que se amontonan en el organismo y generan efectos crónicos entre aquéllos que se incluye la aparición de tumores. Por refererir un caso, la aflatoxina B1 es el agente cancerígeno natural más potente que existe y está asociada al desarrollo de cáncer de hígado.

Además de esto, los pequeños son considerablemente más susceptibles a los efectos tóxicos de las micotoxinas y debemos ser en especial cautelosos con ellos. En consecuencia, la normativa europea establece niveles considerablemente más restrictivos de micotoxinas en comestibles infantiles.

¿Dónde podemos localizar micotoxinas?

Existen muchos conjuntos de investigación interesados en las micotoxinas y, merced a sus trabajos, cada vez se conocen más comestibles que pueden estar contaminados. Entre ellos se hallan los cereales y sus derivados, las frutas y los frutos secos, carne, productos lácteos, condimentas y un largo etc..

Teniendo presente el porcentaje que representan en nuestra dieta, los cereales se consideran la primordial fuente de micotoxinas en el humano.

La mayoría de ellas son muy estables y resisten prácticamente a todos y cada uno de los procesos a los que se someten los granos. Pueden permitir horneado a más de 200℃ o bien procesos de fermentación. Por eso sea tan usual hallarlas en derivados de cereales como el pan o bien la cerveza.

Los controles que pasan los comestibles para llegar al mercado libres de micotoxinas son muy pormenorizados. De ahí que la OMS aconseja no adquirir comestibles en puestos callejeros o bien tiendas que no sean de confianza. Podría haber mayor peligro de que presenten micotoxinas.

Además de esto, hay que tomar en consideración que los comestibles contaminados no siempre y en toda circunstancia tienen un desarrollo perceptible de mohos. Por esta razón, los controles rutinarios son indispensables para asegurar que las micotoxinas no lleguen a los usuarios.

Seguridad asimismo en casa: lugares frescos y secos

Es fundamental tomar en consideración que la síntesis de micotoxinas por la parte de los hongos asimismo puede acontecer mientras que los comestibles están guardados en nuestras casas. Hay que tener unas mínimas cautelas para eludir que los mohos que viven ahí sean capaces de medrar y generar toxinas.

Las mejores condiciones para su desarrollo son humedad elevada y temperaturas cálidas. Por ende, algo tan fácil como guardar siempre y en todo momento los comestibles en un sitio fresco y seco es de las mejores medidas para prevenir la aparición de micotoxinas en nuestros hogares.

Para finalizar, frente a la presencia perceptible de moho, debemos suprimir el comestible de manera inmediata. Si bien el resto del comestible parezca sano, puede estar lleno de micotoxinas que pondrían en riesgo nuestra salud al consumirlo.

Este verano, ya antes de exprimir tus frutas para un jugo fresco, ¡revise su aspecto! y si está bien, ¡que aproveche!

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