Cómo es la relación médico-paciente en reproducción asistida

No es infrecuente que una pareja intente tener un hijo y por diversas razones no lo consigan. Para ello, gracias al avance de la tecnología y la medicina, se han desarrollado lo que se conoce como técnicas de reproducción asistida. Se trata de diversos procedimientos médicos que se llevan a cabo para lograr el embarazo en la mujer. Algunas de las técnicas de reproducción asistida son: fecundación in vitro o inseminación intrauterina.

Uno de los miedos que podemos presentar como pacientes a la hora de decidirnos por una técnica de reproducción asistida es cómo será la relación médico-paciente. ¿Será amable, humana de confianza? Un procedimiento de reproducción asistida puede resultar emocionalmente agotador, y es indispensable sentir apoyo por parte de los profesionales. En mifertilidad explican con detalle este aspecto del proceso.

La relación médico-paciente en técnicas de reproducción asistida

En un proceso tan duro —y a veces duradero— como los tratamientos de fertilidad, es fundamental contar con una buena relación con el profesional que se encarga del caso del paciente. Las tasas de éxito de estos tratamientos son considerablemente altas (entre 20 y 50 %, normalmente), si las comparamos con el 30 % de probabilidad de quedar embarazada durante ciclos naturales en mujeres fértiles.

Aun así, una técnica de reproducción asistida no garantiza el embarazo. A menudo, cuando el tratamiento no da resultado, el paciente puede perder la confianza depositada en la clínica o en el médico. Es importante que se haya establecido previamente un vínculo entre ambas partes, basado en la confianza y la paciencia, para continuar con el proceso a pesar de que haya algún obstáculo en el camino.

En mifertilidad son conscientes de la necesidad de la calidad de la relación médico-paciente. Los profesionales de la salud, especialmente los expertos en ginecología y fertilidad, cuentan entre sus competencias con la realización de un enorme esfuerzo por intentar reforzar su imagen y transmitir seguridad y tranquilidad a cada uno de los implicados.

Hace unas décadas, la relación médico-paciente no era bidireccional. El primero se limitaba a diagnosticar un veredicto, mientras los segundos actuaban como seres pasivos. En la actualidad, los profesionales de la salud se esfuerzan por proporcionar la información necesaria y responder a todas las dudas que puedan surgir por parte de los pacientes. No hay que tener miedo de compartir nuestras emociones o preocupaciones con el médico, porque es la persona adecuada para resolver todas nuestras preguntas y transmitirnos confianza.

La importancia de no deshumanizar

Para la psique del paciente es fundamental que se le trate como un ser humano íntegro, con sus miedos, preocupaciones, pensamientos y emociones. El médico debe tener siempre en cuenta estos aspectos, para evitar deshumanizar al paciente.

No es necesario llegar a extremos para hablar de deshumanización. Puede ocurrir con algo tan simple como la falta de empatía por parte del profesional hacia el sufrimiento de la pareja que se somete a los tratamientos. O cuando no se esfuerza por responder las dudas que plantean los pacientes. Estos comportamientos son muy perjudiciales para el vínculo profesional-paciente, y especialmente dañinos para la pareja o la mujer soltera.

En resumen, ambas partes deben comunicarse abierta y honestamente para conseguir la mejor calidad posible del vínculo médico-paciente; vínculo que será esencial durante toda la duración del proceso.

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