¿Por qué razón nos tomamos las 12 uvas en Nochevieja?

El origen de las 12 uvas de la fortuna se ubica en el la capital española de mil ochocientos ochenta y empezó siendo una acción satírica y de queja. En esos tiempos, la alta burguesía de España copió a los franceses, que organizaban fiestas privadas en Navidad en las que tomaban champán acompañado de uvas. Mientras, el municipio madrileño prohibió las fiestas callejeras que se festejaban primordialmente en la Noche de Reyes.

La población, que se había quedado sin su diversión navideña, se reunió en Nochevieja, en la Puerta del Sol, para percibir las campanadas, puesto que esto todavía podía hacerse. Los chulapos decidieron además de esto comerse las uvas, que eran asequibles, para burlarse de la costumbre aristócrata y como forma de protestar contra las prohibiciones del municipio.

En mil ochocientos ochenta y dos no pocos fueron los jornales que se hicieron eco de esta tradición y en mil ochocientos ochenta y cuatro ciertos la calificaron de “imperecedera costumbre”. A lo largo de años, comerse las 12 uvas fue un acto incorrecto y de carácter burlesco. Con el tiempo se normalizó y extendió por todo el país.

Aparte de los comentado, se piensa que comenzamos a tomar las 12 uvas de la fortuna de forma masiva en la Nochevieja de mil novecientos nueve. ¿La razón? Un sobrante de esta fruta en Alicante que hizo que los productores intentaran acrecentar sus ventas lanzando una campaña de Navidad que relacionaba las uvas con estas datas y con la buena suerte. La uva blanca Aledo se transformó en homónimo de Nochevieja y se popularizó su venta en bultos de 12 ya dispuestos para consumir el último día del año.

¿Y por qué razón exactamente uvas?

La uva se asocia de forma tradicional con la fraternidad, la unión, la alegría, el placer y la espiritualidad y cada una de las 12 representa un mes del año. Comerse una con campanada de media noche supone tener buena suerte en el mes pertinente.

Otros países tienen asimismo sus comestibles con los que dan la bienvenida al nuevo año. En Grecia se prepara el vassilopitta, un pastel en cuyo interior se pone una moneda de oro o bien de plata. Quien la halle va a tener suerte. En Italia y algunos países sudamericanos la tradición manda comer un plato de lentejas estofadas tras las campanadas para de esta manera atraer la prosperidad y la suerte.

En lo que se refiere a tradiciones de Nochevieja que no son puramente culinarias, existen múltiples alrededor del planeta. Los daneses, por servirnos de un ejemplo, tras la cena rompen platos en la puerta de las casas de sus amigos y familiares. Cuantos más platos se rompan, mejor y es que equivaldría a tener muchos amigos. En América central y del sur hay mucha costumbre de prestar atención al color de la lencería que se lleva esa noche y es que se les supone diferentes poderes de atracción. Así, el color amarillo atraería la riqueza, el colorado el amor y el azul la salud.

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