¿Por qué razón nos damos atracones de series?

A nivel cerebral, ‘engancharnos’ a una serie activa los circuitos de recompensa y de obtención de placer. El hecho de tener libres múltiples episodios de cuajo “ayuda a que nuestro sistema inquieto del refuerzo, que acepta mal la demora, se active, y hace que la persona pueda engancharse con mayor facilidad”, explica Diego Redolar, neurocientífico y maestro de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC). Una investigación de Netflix corrobora este género de consumo: sus miembros prefieren ver una temporada entera -de media en una semana- que, por poner un ejemplo, un episodio a la semana. “Ante una maratón de series el cerebro produce dopamina, una señal química relacionada con el placer”, confirma Redolar.

Una estrategia muy cuidada

Está claro, las plataformas de streaming tienen detrás una cautelosa estrategia de marketing: saben qué darnos y de qué forma dárnoslo para transformarnos en serie-adeptos y fidelizarnos. Por poner un ejemplo, los grandes lanzamientos prácticamente siempre y en toda circunstancia son todos los viernes, y se ponen a la predisposición del usuario múltiples episodios o bien aun toda la época. “El objetivo es claro: producir la necesidad de consumirlo cuanto antes, preferentemente ese fin de semana”, explica Elena Neira, maestra de Ciencias de la Información y la Comunicación de la UOC.

Conforme Netflix, las series de ficción, terror y suspense son las más propensas a ser consumidas de una sola vez. “Por su estructura narrativa facilitan la inmersión-evasión del espectador”, considera Neira. Además de esto, los episodios siempre y en todo momento dejan cosas en el aire, nuevas historias que nos dejan con la intriga. “Las series que producen más expectación hacen que la persona tienda a consumir más capítulos seguidos”, explica Redolar.

“En estas plataformas se miran más series pues garantizan más horas de ocio que las películas, una gratificación instantánea periódica y se crean audiencias más fidelizadas”, alarma Neira.

Mas no te pases…

¿Alguna vez te ha sucedido que, tras finalizar la última temporada de tu serie preferida, sientes una suerte de bajonazo? ¿O bien que el hecho de no poder ver el próximo capítulo te produce ansiedad y te impide concentrarte en otras labores de tu vida rutinaria? La dopamina, ese neurotransmisor del que charlábamos ya antes, se libera cuando sentimos placer, así sea con actividades inocentes como oir música o bien comer chocolate, como con otras más peligrosas como la coca, el alcohol o bien la mariguana. Ya lo sabemos, hay una delgada línea entre el placer inofensivo y las adicciones serias.

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