¿Por qué razón no podemos hacernos cosquillas a nosotros mismos?

La copia eferente

El término de ‘copia eferente’ es básico en neurofisiología, pues hace referencia a de qué manera el individuo valora la realidad, interna y externamente, y a de qué manera el individuo interacciona consigo. Menciona al término de anticipación de los movimientos.

Para comprenderlo, podemos imaginar una situación cotidiana: nuestra pareja nos organiza una celebración sorpresa, y nos enteramos por la indiscrección de un amigo o bien familiar. Cuando la celebración llega, el efecto sorpresivo y sensible reduce. ¿Por qué razón? Por el hecho de que ya sabíamos lo que iba a acontecer. En un caso así, sucede algo similar: si no hay sorpresa, tampoco hay cosquillas.

Los estímulos autorealizados a nosotros mismos viajan por una doble vía: el cerebro, por una parte, da la orden de efectuar dicho movimiento; por otro, recibe el estímulo aguardado, fruto de ese movimiento. En estos casos, los músculos traen consigo una orden, que se manda a los receptores sensoriales. No hay sorpresa.

Conforme el neurólogo y músico Arturo Goicochea, la copia eferente hace referencia a la ausencia de autoconciencia; deja efectuar movimientos automáticos, que se califican como inofensivos, y son tolerados y filtrados como tal. Además de esto, como explica el neurólogo en su weblog, puesto que la copia eferente hace que podamos pronosticar los movimientos y estímulos, deja asimismo valorar “los costos y beneficios de cada movimiento, en función de cada objetivo y cada contexto”.

Más información: Cortex. dos mil tres Feb;39(1):105-diez. A ticklish question: does magnetic stimulation of the primary motor cortex give rise to an ‘efference copy’? Chronicle EP, Glover J.

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