¿Podemos fiarnos de la vacuna rusa Sputnik V?

¿Un nuevo instante Sputnik?

Es en estas circunstancias cuando llega la vacuna Sputnik V, la primera en ser registrada, que llevaba unos meses siendo desarrollada por el Gamaleya Institute de la ciudad de Moscú. El nombre, obviamente, no es casual puesto que hace referencia a la carrera espacial y traslada a uno de los instantes de mayor gloria política, científica y cultural del país, que le dio ventaja y también repercusión mundial, y que alentó a toda la ciencia en lo que se conoció como “momento Sputnik”. Con este nombre, Rusia procura retrotraerse a una temporada de gran repercusión cultural y política, una referencia nostálgica a un pasado poderoso.

Poco tras registrar la vacuna, brotan ya las primeras voces críticas. En la propia gaceta científica The Lancet donde los resultados de las fases 1 y dos de la vacuna fueron publicados, se recogen múltiples comentarios negativos de otros tantos especialistas. Estos mencionan primordialmente a 2 ideas: que la vacuna de adenovirus rusa es sobrevalorada por sus autores, cuando los resultados no son todavía fiables, y que, en esta furiosa carrera por desarrollar la vacuna, los rusos se saltan pasos en el procedimiento frecuente, lo que acarrea inconvenientes éticos.

Indudablemente los porcentajes de eficiencia de la vacuna Sputnik V, como ha pasado con el resto de vacunas, han sido publicados con prisa cuando la vacuna se hallaba en ensayos masivos de las fases dos y tres en la mayor parte de los países y ha habido ciertas dudas sobre su eficiencia, como noticias sobre sanitarios vacunados que entonces se contagiaban.

Es asimismo cierto que los resultados publicados de eficiencia mencionan a muestras de población pequeñísimas y que el hecho de que fuesen publicados justo después de los americanos puede despertar cierta sospecha.

No obstante, a la inversa de lo que aducían las críticas, Rusia semeja estar siguiendo todos y cada uno de los pasos del procedimiento frecuente.

El artículo de The Lancet en el mes de septiembre hacía referencia a que la vacunación masiva se incorporaría con mucha celeridad, cuando es ahora cuando ha empezado la campaña (a la par que en R. Unido), y expresaba las preocupaciones morales derivadas de que Rusia estuviese requiriendo una suerte de voluntariado obligatorio para probar la vacuna. El maestro Converses Weijer ya expresó la relevancia de respetar unos postulados éticos firmes a fin de que los voluntarios estén bien informados ya antes de prestarse a ser inoculados con la vacuna. Además de esto, Rusia no es ni de lejos el único país que recluta voluntarios .

Sin embargo, no se pueden obviar las demandas por carencia de trasparencia en el gobierno de Putin. Conforme notifican ciertos medios europeos, el mes pasado el el Ministerio de Sanidad prohibió al personal sanitario comentar la situación de la pandemia sin autorización oficial. Además de esto, si bien no hemos podido localizar patentizas de que los voluntarios hayan sido obligados, sí ha habido lamentos consistentes de que cuando menos han sufrido presiones . Finalmente, la vacuna Sputnik V no ha sido sometida a ninguna prueba de organismos independientes desligados del gobierno ruso.

La complejidad de localizar noticias claras y veraces sobre Rusia hace de las acusaciones de falta de trasparencia una realidad bastante constatada. Indudablemente, los bulos que procuran minar la repercusión del país son algo frecuente. Con todo, el Gobierno ruso podría contrarrestarlos con una información estatal veraz y cristalina sobre la situación de la pandemia en Rusia y sobre el estado de la vacuna.

Es incuestionable que la vacuna rusa ha generado críticas, ciertas de ellas muy acertadas, y no es la única (véase China, cuya primera aprobación por un organismo independiente ha sido en Emiratos Árabes). No obstante, teniendo presente la apremiante necesidad mundial de vacunas contra la covid-diecinueve y que cada una de las que muestre eficiencia va a tener impacto positivo para algún país, tal vez se ha pecado de exceso de suspicacia respecto a la rusa. Recordemos que no estamos en una carrera con un solo ganador.

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