Pena capital por ser homosexual: países que la contemplan

Desde hace múltiples años, la Asociación Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Trans y también Intersex (ILGA) publica y actualiza periódicamente su informe Homofobia de Estado, que da datos sobre las leyes que afectan a personas en función de su orientación sexual. Su última actualización corresponde a diciembre de dos mil diecinueve, y ofrece un panorama muy dispar. Al tiempo que en numerosos países del planeta cada vez existen más instrumentos legales para resguardar a este colectivo de la violencia y la discriminación, llegando aun a estar contemplados estos derechos en sus constituciones, en otros se sigue criminalizando a las personas por su orientación sexual.

“A diciembre de dos mil diecinueve, setenta estados siguen criminalizando la actividad sexual consensual entre personas del mismo sexo,” apunta Lucas Ramón Mendos, Oficial Superior de Investigación en ILGA World y autor del informe. «La cantidad bajó escuetamente en el primer mes del verano cuando Botswana despenalizó, solo para regresar al mismo punto un mes después, puesto que Gabón tristemente decidió unirse a la lista». Además de esto, otras jurisdicciones que no pertenecen a la Organización de la Naciones Unidas, como ciertas provincias de Indonesia, Gaza y las islas Cook, asimismo penalizan los actos homosexuales.

El informe compendia datos que muestran de qué forma las leyes que penalizan la conducta sexual consensuada entre personas del mismo sexo se han aplicado activamente en cuando menos treinta y cinco Estados miembros de la Organización de la Naciones Unidas en los últimos un par de años.

Aparte de la criminalización, en muchos de estos estados se recogen leyes que limitan la libertad de expresión y asociación para estos colectivos, que ven censurados y prohibidos sus contenidos en la prensa y en los medios on-line. Además de esto, las asociaciones de defensa de los derechos de las comunidades LGBT tampoco se pueden registrar de forma oficial ni actuar en estos países que criminalizan al colectivo.

El extremo más alarmante de esta criminalización de los actos sexuales entre personas adultas del mismo sexo se da en determinados países que llegan a imponer la pena capital por este acto. En ciertos, dicha pena se aplica en todo el Estado, en otros, solo en determinadas provincias. Además de esto, si bien no la apliquen frecuentemente, otros países tienen instrumentos legales o bien códigos religiosos que dejarían asimismo dicha sentencia.

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