Oraciones refulgentes de Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes Saavedra, es el autor de Don Quijote. Asimismo es autor de otras obras como La Galatea, Rinconete y Cortadillo, y sus Novelas Ejemplares entre otras. No obstante, pese a la relevancia de su trabajo y su contribución a la cultura de España, bastante gente sabe poquísimo sobre el hombre fuera de su trabajo.

Formaba una parte de una familia muy abundante

Miguel De Cervantes nació en Alcalá de Henares y fue el cuarto de los 7 hijos de Rodrigo Cervantes, que trabajaba como cirujano, y Leonor de Cortinas, que sabía leer y redactar, una habilidad poquísimo usual para las mujeres de la temporada. Su primogénito, Andrés, murió poquitos días tras el nacimiento. En mil quinientos cuarenta y cuatro, nació Andrea, la mayor de las hermanas. Entonces vino Luisa en mil quinientos cuarenta y seis, quien entonces decidió unirse a la Iglesia Católica como monja. Miguel de Cervantes, el mayor de los hijos supervivientes, nació en mil quinientos cuarenta y siete, 3 años ya antes que su hermano menor, Rodrigo. Los más pequeños de los pequeños fueron Magdalena, que murió 5 años ya antes que el propio Cervantes, y el más pequeño, Juan, natural de mil quinientos cincuenta y cinco y que murió en una data ignota.

El veintinueve de septiembre de mil quinientos cuarenta y siete nacía Miguel de Cervantes Saavedra, autor de Don Quijote de La Mácula. Escogemos ciertas de sus mejores frases:

«El hacer bien a villanos es echar agua en la mar.»

«El que no sabe disfrutar de la ventura cuando le viene, no debe lamentarse si se pasa.»

«Ninguna ciencia, en lo que se refiere a ciencia, engaña; el engaño está en quien no la sabe.»

«La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre y en todo momento anda sobre la patraña como el aceite sobre el agua.»

«El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.»

«No andes, Sancho, desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da rastros de ánimo desmalazado.»

«Sé breve en tus argumentos, que ninguno hay gustoso si es largo.»

«Come poco y cena menos, que la salud de todo el cuerpo se cuaja en la oficina del estómago.»

«Cada uno de ellos es como Dios le hizo, y todavía peor muy frecuentemente.»

«El año que es rebosante de poesía, acostumbra a serlo de apetito.»

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