once razones por las que nos chifla ‘Samurái Jack’

Debe regresar, regresar al pasado. Su victoria le fue arrebatada sin honor y ahora está perdido en un futuro siniestro y hostil que solo puede eludir que ocurra. Armado con su espada mágica y cargando con la promesa que le hizo a su padre, este guerrero fuera del tiempo se va a cruzar con mortales oponentes y también inopinados aliados en su camino cara el único objetivo que le empuja a proseguir adelante: terminar con el mal que juró destruir.

Este es el razonamiento primordial de Samurái Jack, serie de animación creada en dos mil uno por Genndy Tartakovsky que se transformó en una de las cabeceras más populares de Cartoon Network y ha persistido en el corazón de sus entusiastas pese a los años. Samurái Jack ofrecía una historia de aventuras y combates vibrantes en un planeta lleno de criaturas extrañas, lugares sacados de la ciencia ficción y mucho humor; todo ello envuelto en un tono narrativo y un acabado artístico únicos. Un servidor, de la misma manera que muchos de los que vivieron su niñez a inicios de los dos mil, gozó con Samurái Jack siendo pequeño y lo redescubrió muchos años después como una serie más compleja de lo que era capaz de rememorar.

Para quienes deseen revisitar los buenos instantes vividos con Samurái Jack o bien para aquellos que se estén proponiendo verla por vez primera, estas son nuestras once razones por las que Samurái Jack es una GRAN serie y nos chifla.

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