Ómicron y Delta no son las únicas razones por las que se busca una vacuna universal

Los nuevos coronavirus seguirán inficionando murceguillos y otros reservorios animales y podrían surgir como amenazas pandémicas para los humanos. Para contrarrestar futuros brotes de coronavirus, la comunidad científica y médica debe centrarse en 3 objetivos, concluye un nuevo estudio desarrollado por científicos del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), y publicado en la gaceta The New England Journal of Medicine. Son estos:

  • Caracterizar la gama de diversidad genética del coronavirus en múltiples especies animales
  • Entender mejor la patogenia de la enfermedad por coronavirus en modelos animales de laboratorio y personas
  • Aplicar este conocimiento al desarrollo de vacunas contra el coronavirus de larga duración y protección extensa.

Los estudiosos Anthony S. Fauci y Jeffery K. Taubenberger, del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), solicitan un esmero de cooperación internacional para conseguir muestras extensivas de coronavirus de murceguillos, como de animales salvajes y de granja, para asistir a entender el “universo” completo de coronavirus existentes y emergentes.

Y es que, pese a la disponibilidad de vacunas COVID-diecinueve seguras y eficaces, se ignora de ser posible lograr la inmunidad permanente en los humanos.

Los autores describen las peculiaridades de una vacuna universal ideal contra el coronavirus que daría protección durable contra la mayor parte o bien todos y cada uno de los coronavirus para personas de todas y cada una de las edades y comunidades generalmente. Para esto, tenemos que saber qué vacunas provocan mejores contestaciones veloces (anticuerpos, por servirnos de un ejemplo) y contestaciones inmunes durables de «memoria» que podrían defenderse de los coronavirus emergentes.

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