ocho oraciones insignes de Manuel de Falla

Manuel de Falla (mil ochocientos setenta y seis – mil novecientos cuarenta y seis) fue un músico de España de música tradicional, considerado uno de los pilares de la música nacional de España al lado de otros grandes músicos como Isaac Albéniz y Enrique Granados.

Desde pequeñísimo entra en contacto con la música, puesto que su madre tocaba al piano y su abuelo asimismo le da sus primeras lecciones de música. Con nueve años ya tenía maestra de piano y una pasión incontrovertible por la música clásica: era su vocación. Tras proseguir sus estudios y terminar con honores su carrera en el Conservatorio de Música de la villa de Madrid, a lo largo del año siguiente logró aprobar con la calificación de sobresaliente, los 3 primeros años de solfeo y 5 de piano en el Conservatorio, instante en el que compuso “Scherzo en do menor”.

En mil ochocientos noventa y nueve estrena sus primeras obras y a inicios de mil novecientos se traslada a Francia donde conocería a Claude Debussy, Maurice Ravel, Isaac Albéniz o bien Pablo Picasso, entre otros muchos y donde compondría sus obras más célebres: “El amor brujo” y el ballet “El sombrero de 3 picos”. Tras el comienzo de la Primera Guerra Mundial, Falla vuelve a España.

Los últimos veinte años de su vida los dedicó a la que consideraba la obra de su vida: la cantata escénica La Atlántida. Falla murió en Argentina a la edad de sesenta y nueve años y sus restos fueron trasladados a Cádiz, su urbe natal.

Os dejamos con ciertas oraciones de uno de los músicos españoles más esenciales de la primera mitad del siglo veinte:

“El individualismo es, en mi modesto sentir, una de las primeras virtudes que deben demandarse al artista creador”.

“Considero al sintético como un ser enormemente perjudicial para el triunfo de toda idea grande”.

“La música no es solo el arte más joven, sino más bien quizás el único cuyo ejercicio, si debe ser eficiente, demanda una completa juventud de espíritu”.

“¡Qué hermosa y eficiente es la cooperación involuntaria del contrincante fanático para el triunfo de la idea que combate!”.

“Malhaya quien nace tas en lugar de nacer martillo”.

“Yo creo que no debemos respetar jamás las ideas contrarias a las que profesamos. Debemos, sí, respetar a quienes las sostengan, mas nada más”.

“Error aciago esto es que hay que entender la música para disfrutar de ella. La música no se hace, ni debe nunca hacerse a fin de que se entienda, sino más bien a fin de que se sienta”.

“No se debe cambiar de parecer si no se puede mudar de conducta”.

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