‘No se puede diagnosticar a todos y cada uno de los pacientes con test de antígenos, la sensibilidad en asintomáticos es menor’

La epidemiología molecular recompone la historia del coronavirus y de la pandemia, mas corre el peligro de culpar. ¿De qué forma administrar este género de investigaciones?

Las conclusiones biomédicas tienen mucha transcendencia, y más a lo largo de una pandemia. En el ISCIII hemos trabajado mucho en investigación y también innovación responsable. Acá la integridad científica no es solo que los datos prosigan los compromisos éticos, sino en su difusión se transmitan mensajes veraces que la población pueda comprender. Son datos que tienen consecuencias desde la perspectiva de la vigilancia epidemiológica y la salud pública. De ahí que, hasta el momento en que no publicamos esta semana en una gaceta un artículo que describe la primera onda epidémica no hemos hecho una nota de prensa para explicarlo.

¿Confundimos a los ciudadanos por culpa de las prisas? Recuerdo casos como la prepublicación que advirtió SARS-CoV-dos en las aguas de Barna en el tercer mes del año de dos mil diecinueve.

Plenamente conforme, perdemos verosimilitud y confundimos. Se hace con buena voluntad, mas son hipótesis que cuando se trasladan a la población se transforman en simplificaciones erradas y peligrosas. Estoy segura de que muchos ciudadanos creen aún que había coronavirus en Barna en el mes de marzo de dos mil diecinueve, por el hecho de que es una nueva muy sorprendente. No me agradaría centrarlo en un artículo, por el hecho de que desgraciadamente lo observamos con muchos. Asimismo pasó con la hidroxicloroquina. Hay una doble reflexión [que hacer], por la parte de los estudiosos y de la prensa.

¿Hemos olvidado que la información de salud pública, aparte de conseguirla, hay que administrarla bien?

Ciertamente. [Al principio] podía comprenderse pues se precisaban contestaciones veloces y había confusión, mas ya no es admisible. Deberíamos haber aprendido y aprovechar lo ocurrido estos meses para identificar y delimitar las prácticas que nos dañan. Ahí tienen un papel clave los gabinetes de comunicación de los organismos públicos.

Un caso reciente es una prepublicación que sugiere que la variación de coronavirus que domina el día de hoy Europa brotó entre los temporeros extranjeros que trabajan en Aragón y Cataluña. ¿Qué piensa de la cobertura nacional y también internacional que ha recibido?

Es un preprint que debe pasar por el enriquecimiento de la evaluación. No solo por pares: en ciencia abierta te expones a la crítica de la comunidad académica en conjunto. En un caso así no ha dado tiempo a que otros estudiosos afirmen si las muestras son representativas del país o bien si se hacen extrapolaciones, si hay muestras de todas y cada una de las Comunidades Autónomas o bien faltan, si se han analizado todos y cada uno de los países europeos o bien esencialmente R. Unido, Suiza y España… Las hipótesis que se proponen están realmente bien como hipótesis, mas seamos prudentes y veamos primeo qué es lo que significa. Tampoco se conoce si la variación tiene un impacto en el curso clínico de la enfermedad y su transmisibilidad.

Un artículo de mayo desaconsejaba “sobreinterpretar los datos genómicos a lo largo de la pandemia”. En el momento de explicar la actual situación, ¿damos demasiada relevancia al propio virus y sus mutaciones, cuando la clave se halla a nivel social y político?

Completamente conforme. Es una cosa que es parte integrante de los mensajes simplistas. Los ciudadanos están habituados a la idea de un virus que muta, se vuelve malísimo, circula más y de ahí que estamos peor. Nos da aun cierta calma. Es considerablemente más bastante difícil trasmitir mensajes complejos con los factores que afectan a la transmisión y el desarrollo de la enfermedad. Tiene más que ver con la estructura social y sanitaria, las peculiaridades personales, la comorbilidad del paciente, la administración del proceso asistencial, la situación de las residencias…

El coronavirus ya estaba amoldado al humano desde el primer instante y no hacen falta mutaciones para prosperar eso.

No tengo dudas de que el papel que ha jugado la mutabilidad de este virus ha sido menor en las consecuencias que ha tenido la pandemia. Es un virus joven y el grado de mutación que ha tenido hasta el momento no ha sido fundamental. La diferencia entre variación y cepa es tan bastante difícil de explicar que ni tan siquiera los médicos comprenden esa terminología y, en todo caso, tiene una trascendencia menor en comparación con curso de la enfermedad.

Desde el Centro Nacional de Microbiología han ordenado estudios para validar la confiabilidad de los test de antígenos. ¿Qué piensa de estas pruebas que tanta relevancia ganan?

La confiabilidad es alta, mas la mayoría de las personas en las que se han probado en condiciones reales tienen síntomas. En pacientes con síntomas, y en los primeros 5 días, la confiabilidad es altísima tanto en sensibilidad como en especifidad, que ronda el cien por ciento . Son una ventaja que deja diagnosticar una infección activa fuera de los centros de salud de forma veloz y sin equipamiento complejo, siempre y cuando se utilice en las condiciones convenientes.

¿Cuáles son esas “condiciones adecuadas” que debemos tomar en consideración?

Los test antigénicos pueden tener inconvenientes asociados, por el hecho de que no se puede diagnosticar todo con ellos y tienen restricciones. Sabemos que la sensibilidad en pacientes asintomáticos y entre contactos es menor. Esto probablemente esté vinculado a múltiples factores como la carga viral, que reduce la capacidad de detección si es baja. Asimismo a la complejidad de identificar ese periodo de 5 días en los que marchan realmente bien.

¿Piensa que es buena idea que sean alcanzables hasta el punto de venderse en farmacias?

Lo de las farmacias es muy complejo. Primeramente, la extracción de la muestra de rezumado nasofaríngeo que se requiere no es fácil ni inmediata. Seguidamente, debe existir una coordinación y un diagnóstico clínico. [El test] se debe señalar en coordinación angosta con los servicios de salud y salud pública, y [dejando claro] quién se responsabiliza de un positivo y de las instrucciones a los pacientes. Asimismo valorar y otras cuestiones como el impacto de falsos positivos y negativos.

Debe analizarse en profundidad ya antes de tomar la resolución veloz de emplearlos fuera de los entornos sanitarios para los que se han desarrollado. Va alén de que se pueda hacer: deben integrarse en el sistema sanitario y meditar en las repercusiones que va a tener para este.

¿Va a haber gripe este año y, sobre todo, vamos a ser capaces de advertirla?

La posibilidad [de que coincidan ambos virus en la población] está encima de la mesa. Ciertos estudiosos señalan que las medidas contra la covid-diecinueve pueden hacer que reduzcan otras enfermedades respiratorias, mas va a haber que ver si es cierto. Hemos de estar preparados. De ahí que se hace una campaña de vacunación reforzada para la gripe, por el hecho de que hay que ponerse siempre y en toda circunstancia en el peor de los escenarios.

En el momento de identificar la [temporada de] gripe hay un peligro que deseo apuntar. Hasta el momento teníamos una red de vigilancia epidemiológica para la gripe que funcionaba excepcionalmente bien. En el tercer mes del año, con el desmantelamiento de la atención primaria y la recolocación de recursos, esta red centinela asimismo padeció una disrupción fundamental. Ahora se trabaja para ponerla en marcha nuevamente, que funcione como anteriormente y sirva para observar asimismo la covid-diecinueve.

Como cardióloga, ¿qué piensa de los estudios que sugieren que el coronavirus puede provocar daños en el corazón?

Creo que hay suficientes datos para decir que hay algo. La firmeza de los datos y el número de pacientes es pequeño, mas lo publicado apunta cara un tropismo del virus en el tejido cardiaco. Cuando se genera inflamación sistémica, algo que no pasa en todas y cada una de las infecciones por covid-diecinueve, el corazón puede estar implicado como cualquier otro tejido. Todavía no sabemos qué efecto va a poder tener a medio y a largo plazo, mas en ciertos pacientes hay una afectación cardiaca que hay que estudiar.

El interrogante que están cansados de escuchar: ¿qué pasará en las próximas semanas y meses?

Se me da mal hacer predicciones, lo eludo. Debemos aprender de los meses pasados, en los que ciertas predicciones equivocadas se fundamentaron en hipótesis y no en datos. Para hacer predicciones precisamos datos: ahora muestran un aumento rapidísimo de la transmisión, mas en ciertas partes como la villa de Madrid nos afirman que vamos a mejor.

Hay siempre y en toda circunstancia que prepararse para el peor escenario, mas no cerrar los ojos a la posibilidad de que las medidas puedan marchar y, en algún caso, vemos que lo hacen. Siempre y en toda circunstancia con la excepción de si los datos nos muestran la realidad y ser prudentes con esto. Hay que verlos no cada día, sino más bien de forma semanal o bien cada 14 días, teniendo presente todas y cada una de las excepciones de notificación que conocemos.

Si atendemos al impacto de la gripe en años precedentes, y al incremento rapidísimo que vemos en muchas Comunidades Autónomas y países europeos, la situación es realmente preocupante. Por otro lado, si datos como los de la capital de España nos están mostrando la realidad sería considerablemente más optimista. Hay una gran horquilla en la que aún están todas y cada una de las opciones abiertas.

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