Los viejos tratamientos de los médicos babilonios

Formas de tratar las enfermedades de los viejos médicos babilonios

El arte médico de esta civilización requería de tres categorías de sacerdotes, médicos o sanaderos, que eran conocidos de la próxima forma:

  • Baru, se ocupaba de dar el diagnóstico y el pronóstico, lo que se consideraba de vital relevancia ya antes de recetar alguna medicina o hacer alguna práctica quirúrgica.
  • Ashipur, era el exorcista que lanzaba los diablos del cuerpo, tenía un carácter más semejante a lo que hoy día conocemos como sacerdotes.
  • Asu, el que proveía los fármacos, preparaba las recetas o brebajes y efectuaba las intervenciones quirúrgicas. Una mezcla entre lo que conocemos hoy día como cirujano y farmacéutico.

Esta forma de organizarse les asistía a desarrollar 3 géneros de métodos para tener una buena salud, el procedimiento diagnóstico, de sanación y precautorio.

1. Métodos de diagnósticos de los médicos babilonios

Era un procedimiento que se apoyaba en la adivinación por medio de diferentes técnicas, por ejemplo:

  • El examen de conciencia era indispensable en esta civilización para poder curar, por eso se hacía una suerte de interrogatorio (catarsis) a fin de que el hombre se liberara de sus culpas y pecados.
  • La piromancia era el procedimiento con el que se adivinaba el futuro del enfermo a través del color, el chasquido o la predisposición de una llama.
  • La oniromancia, consistía en la adivinación por medio de la interpretación de los sueños.
  • La economancia, se fundamentaba en la interpretación del dibujo que efectúa el aceite al ser mezclado con agua.
  • La hepatoscopia, con esta práctica se sacrificaba un animal, el que podía ser un cordero o un cabrito, para estudiar su hígado. Su forma, color, volumen y surcos podía detallar al adivino sobre el enfermo.

dos. Métodos de sanación

La primordial técnica de sanación era el relato, algo semejante a lo que los sicólogos de hoy día efectúan en sus consultas. La idea era que el paciente entendiera la fuente y curso que tendría su enfermedad. Otras veces el relato se dirigía de forma directa a los diablos para obligarlos a irse.

Otra forma de sanación que se usaba era el masaje, el que se efectuaba con aceites de plantas aromatizadas y medicinales y conjuros que se registraban en el libro de encantamientos conocido como Mushu’u. De este modo, se trataban inconvenientes de jaquecas, se calmaba el dolor, se facilitaba el parto, se recobraba de un cansancio esencial, se mejoraba la circulación y servía para recomponerse de la parálisis local.

Asimismo hacían tratamientos quirúrgicos como la sanación de heridas, trepanaciones, operaciones de cataratas, flebotomías, amputaciones, evacuación de abscesos. Las operaciones se hacían con rituales y tenían un carácter ritual con la pretensión de atraer la energía sobrenatural que se precisaba y deseaba. Se estimaba que la eficiencia del tratamiento dependía de la moral y de la suspensión de psiquis para percibir la energía divina.

tres. Métodos precautorios

Un procedimiento precautorio era el uso de amuletos que se ponían en las muñecas y tobillos. De esta manera se evitaba que los diablos entrasen al cuerpo, ya que se creía que entraban por las extremidades.

Para los médicos babilonios la higiene personal y pública era imprescindible para eludir enfermedades. Como medida pública apartaron a los leprosos de las personas sanas expulsándolos de las urbes y crearon regiones singulares para ellos.

Ficheros médicos de Babilonia

En aquella temporada tanto los enfermos, los familiares y los sacerdotes grabaron en tablillas los síntomas y tratamientos que empleaban. Asimismo se grababan todos y cada uno de los inventos de la temporada, muchos de ellos relacionados con la medicina o aprovechados por esta como los pesos y medidas.

Las fuentes médicas más viejas y que se hallan escritas proceden de las civilizaciones mesopotámicas y sumerias. De hecho, el documento médico más viejo de esta civilización encontrado en mil novecientos setenta y cuatro en Nippur es una tablilla sumeria negra del tercer milenio que cuenta con quince recetas médicas.

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