Los libros más conocidos de Gloria Fuertes

Gloria Fuertes aprendió a leer y redactar a la edad de 3 años. Cuando era adolescente desarrolló una pasión increíble por charlar en rimas pareadas. Mas no fue hasta el momento en que cumplió cuarenta años cuando ganó reconocimiento como poeta; más todavía, no fue hasta el momento en que se transformó en sexagenaria cuando se convirtió en estrella de un programa de TV diario en el que contaba cuentos a los más pequeños.


Tras la brillante cara de abuela y la voz áspera de un conductor, yacía un complejo personaje libre formado en su primera niñez.

La joven Gloria acostumbraba a montar en bici por los aledaños de la villa de Madrid, con una falda dividida desarrollada por su hermana. Adquirió libros a ocultas en la Cuesta de Moyano, una calle pintoresca que desciende a lo largo del frondoso parque del Retiro, bordeada de puestos de libros de segunda mano. Entonces, se ocultaba en un hueco de su casa donde su padre trabajaba como portero para leer y redactar sin el conocimiento de su madre. «A mi padre le encantaba leer, leía los tradicionales y las obras místicas, las vidas de los santurrones», recordaba en su vetustez.

A los quince años perdió a su madre, que había intentado en balde guiar a su hija cara la carrera de la confección de vestidos. Trabajó como mecanógrafa y secretaria de oficina y en mil novecientos treinta y nueve, al final de la Guerra Civil De España, empezó a trabajar para una gaceta para niños; la gaceta Maravillas, en la que Fuertes creó su primer personaje, Coleta, una campesina que se muda a la urbe para trabajar como una niñera.

Gloria afirmaba que escribía todos y cada uno de los días, no como una disciplina, sino más bien como oraciones que le venían a la cabeza y precisaba escribirlas.

Cara finales de la década de mil novecientos cuarenta, Fuertes se unió a una tertulia literaria o bien conjunto de discusión llamado Postismo, un movimiento de posguerra teñido de surrealismo entre cuyos héroes se hallaba Max Ernst. En mil novecientos cincuenta se publicó su primer libro de poemas, La Isla Ignorada. En mil novecientos cincuenta y dos apareció Cancines para Ninos («Canciones para pequeños»), y en mil novecientos cincuenta y cuatro Antología y poemas del suburbio.

Mas, pese a lo que muchos creen, solo la mitad de su trabajo estaba dirigido a pequeños. El resto, conforme el Nobel de España Camilo José Cela, «Gloria Fuertes aulló como un lobo mortalmente herido. Sus versos están repletos de dolor y pena, son curativos y humanos, agriamente sobrios y maliciosamente juguetones».

Entre sus obras para adultos están Versista de guarda, Sola en la sala, Historia de Gloria, la antología Obras Incompletas o bien Mujer de verso en pecho de mil novecientos noventa y cinco.

Murió en la capital de España el veintisiete de noviembre de mil novecientos noventa y ocho.

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