Los libros más conocidos de Agatha Christie

Dama del misterio, Reina del crimen, sea como sea el apodo por el que conozcas a Agatha Christie, todo el planeta ha oído charlar de esta excelente escritora. Y no es nada extraño, puesto que es una autora superventas que supera sobradamente a cualquier escritor superventas excluyendo a William Shakespeare. Pocos escritores han vendido un millón de ejemplares en un día.

Los icónicos misterios de los asesinatos de sus libros han atormentado a los lectores a lo largo de décadas, con miles y miles de millones de libros vendidos en el mundo entero.

Agatha es quien se encarga de crear ciertos personajes y también historias más icónicos de la literatura, incluyendo el detective Hercule Poirot; y es que el legado de esta prosista británica no tiene parangón.

Definió el género enigmático mediante sus historias extrañas, misteriosas y también sorprendentes. Sus personajes recordables solo rivalizan con el imborrable pasado de la propia escritora.

¿Sabías que su primera novela fue inspirada por un reto?

Cuando era adolescente, Agatha Christie ensayó con la poesía y los cuentos. No obstante, no fue hasta el momento en que su hermana la desafió a redactar algo más largo cuando nació su primera novela. El libro, llamado The Mysterious Affair at Styles -El enigmático caso de Styles- (mil novecientos veinte), presentó al detective Hercule Poirot, quien después se transformaría en un icono literario popular como hemos visto.

Entre las muchas curiosidades de la vida de Agatha Christie, se puede destacar que del mismo modo que millones de personas día tras día procuran desesperadamente parar de fumar, Agatha Christie trató desesperadamente de… todo lo opuesto, de coger el hábito. La Primera Guerra Mundial había popularizado el tabaco, con lo que fumar se consideraba algo moderno y exótico y no tenía la reputación negativa y real que tiene ahora. Deseando encajar, trató de incluir el tabaco en su rutina, mas no lo logró. No le agradaba fumar.

Además de esto, a lo largo de la Primera Guerra Mundial, trabajó como asistente de boticario y manejó una enorme pluralidad de toxinas, lo que la llevó a desarrollar un conocimiento avanzado sobre los venenos. Su interés en el veneno se tradujo en papel, en tanto que era su procedimiento preferido de asesinato en muchas de sus obras. Su preferencia se debió en parte a su inquina a la violencia gráfica. Asimismo asistía que el sospechoso de asesinato fuera todavía más enigmático.

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