Los chiles y el Premio Nobel de Fisiología o bien Medicina dos mil veintiuno

La capsaicina de los chiles

A fines de los noventa, David Julius empezó a probar con la capsaicina con la meta de descubrir de qué forma esta substancia, presente en los chiles, activa las células inquietas que provocan sensación de dolor. Se sabía que el contacto con los pimientos generaba ardor, mas no de qué forma.

Julius y su equipo crearon una biblioteca con millones de fragmentos de ADN pertinentes a los genes que se expresan en las neuronas sensoriales que pueden reaccionar al dolor, el calor y el tacto. Los estudiosos se propusieron incluir en ella un fragmento de ADN que codificaría la proteína capaz de reaccionar a la capsaicina. Expresaron genes individuales de esta compilación en células cultivadas que por norma general no reaccionan a la capsaicina. Tras una trabajosa busca, se identificó un solo gen capaz de hacer que las células fuesen sensibles a la capsaicina (Figura dos). Se había encontrado el gen de la capsaicina.

Otros ensayos descubrieron que el gen identificado codificaba una nueva proteína de canal iónico, y este receptor de capsaicina recién descubierto recibió más tarde el nombre de TRPV1. Cuando Julius estudió la capacidad de la proteína para contestar al calor, se percató de que había descubierto un receptor sensor del calor que se activaba a temperaturas percibidas como dolorosas (Figura dos).

El descubrimiento del TRPV1 fue un enorme avance que abrió el camino para desentrañar otros receptores sensibles a la temperatura. De forma independiente, David Julius y Ardem Patapoutian emplearon la substancia química mentol para identificar el TRPM8, un receptor que se activaba con el frío. Se identificaron otros canales iónicos relacionados con el TRPV1 y el TRPM8 y se verificó que se activaban con diferentes temperaturas. Muchos laboratorios hicieron programas de investigación sobre el papel de estos canales en la sensación térmica usando ratones manipulados genéticamente que carecían de estos genes recién descubiertos. El descubrimiento del TRPV1 por la parte de David Julius fue el avance que dejó entender de qué manera las diferencias de temperatura pueden inducir señales eléctricas en el sistema inquieto.

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