Los antivacunas ponen en riesgo la solución de la pandemia de COVID-diecinueve

“Hay falta de trasparencia sobre enfrentamientos de interés”.

La cooperación del planeta académico con el industrial es indispensable, mas por su parte produce potenciales situaciones de enfrentamiento de interés. La trasparencia informativa es una necesidad en temas sanitarios y en especial en situaciones ambiguas: resultados mínimamente satisfactorios, conclusiones controvertibles, interpretaciones de datos inciertos, inconsistencias entre diferentes estudios, etcétera Mas hay que aceptar que resulta compleja y que ha de ser resuelta por comités de especialistas independientes.

El planeta académico ha desarrollado mecanismos de control de enfrentamientos y de administración de situaciones problemáticas, por poner un ejemplo explicitando en todos y cada intervención pública (conferencias o bien publicaciones) cuáles son las relaciones entre el profesional y la industria que genera la medicación o bien la vacuna. Este tema es esencial, sobre todo en las fases de desarrollo y ante resultados iniciales, cuando la información es escasa.

Algo diferente ocurre en el momento en que una vacuna ha pasado todos y cada uno de los controles de eficiencia y seguridad y se han establecido las indicaciones por la parte de todos y cada uno de los comités científicos y sanitarios nacionales y también internacionales, como es el caso del calendario vacunal expandido y de las finalizas vacunas introducidas (la del virus del papiloma humano, VPH). Entonces es indispensable que los médicos y sanitarios notifiquen a la población y apoyen la introducción de la vacunación conforme las indicaciones.

“Las vacunas son inseguras”.

Los criterios de (in)seguridad de las vacunas o bien de sus adyuvantes –esto es, las substancias incluidas en el inyectado vacunal que fortalecen el estímulo antigénico– siempre y en toda circunstancia han sido esgrimidos por el movimiento antivacunas. Y eso pese a la experiencia amontonada por cientos y cientos de millones de dosis tanto en estudios controlados como en programas de vacunación extendida en todos y cada uno de los contextos internacionales.

Mas la verdad es que los organismos reguladores de los productos vacunales observan pormenorizadamente la eficiencia y la seguridad vacunal ya antes de autorizar o bien apuntar la utilización pública, y prosiguen controlando la seguridad a lo largo de años tras la introducción. Es poquísimo probable que un efecto secundario indeseado pase desapercibido por las redes de vigilancia sistemática.

Pese a ello, proseguimos viendo ataques abiertos a la vacunación sin estudio nuevo que lo justifique. La investigación es larga, difícil y cara. La duda, al contrario, es gratis.

Fake news organizado

El antivacunismo es desinformación organizada. La rivalidad entre partidos y la politización de las resoluciones sanitarias como la vacunación tienden a adoptar situaciones sensibles y extremas (tanto a favor como en contra) en tiempos de crisis.

En verdad, gobiernos como el de Donald Trump ya han tenido anteriormente aconsejes incrédulos frente a la vacunación como Andrew Wakefield o bien Robert F. Kennedy, si bien por último no hayan seguido sus tesis. Y las fake news y las teorías conspirativas sobre COVID-diecinueve ya circulan en abudancia en los medios sociales, lo que representa un medio de proliferación ideal para cualquier opinión incrédula o bien meridianamente antivacunas.

Pese a la evidencia a nivel científico masiva, las actitudes antivacunas pocas veces reconocen ni justifican sus fallos. Esto es parte de una estrategia para poder reiterar una y otra vez razonamientos errados, que con frecuencia están relacionados con otros intereses.

Facilitando un tanto, la perpetuación de las situaciones antivacunas se sosten en 2 pilares económicos: la venta de medicina no tradicional y los litigios a las multinacionales farmacéuticas. Y en uno político: la falta de confianza frente al sistema.

Mas, por mucho que les pese, las vacunas son el recurso sanitario más esencial tras el saneamiento del agua y la alimentación básica. Entre dos y tres millones de vidas se salvan todos los años entre las poblaciones infantiles merced a la vacunación sistemática de los recién nacidos y los pequeños. Las vacunas recomendadas son nuestra opción más segura, y nada puede equipararse a su eficiencia y mejora de la calidad de vida.

Francesc Xavier Bosch José. Maestro de los Estudios de Ciencias de la Salud. Asesor sénior del Programa de Investigación en Epidemiología del Cáncer del ICO, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

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