Las conjeturas sobre la lesión de Da Vinci y sus obras inacabadas

Por lo tanto, las razones de su lentitud como pintor, aparte de la sensación que ha dejado a ciertos especialistas de haber dejado obras inacabadas, pueden ser múltiples. Debemos rememorar que Da Vinci se sentía más cómodo con otras de su facetas, como la de ingeniero o bien inventor, más que con la de pintor. Como recuerda el maestro Zalama: “Siempre estaba litigando por la data de entrega de sus obras, prometía un par de años y al final eran cuatro… Era un excéntrico que llamaba mucho la atención de los poderosos, se dedicaba a divertir a las damas… un cortesano, que llamaríamos ahora”, explica.

De igual forma, unos años ya antes de la Gioconda, Leonardo pintó el fresco de La última cena (mil cuatrocientos noventa y cinco-mil cuatrocientos noventa y ocho), su pieza maestra, la que, semeja que se estropeó con los años. Esto, en verdad, le ocurrió a la Mona Lisa: “Sus cejas, más que ser inexistentes, se cayeron”, como recuerda el maestro Zalama.

Da Vinci fue un artista muy misterioso y complejo. Más que un hombre, era un personaje. Jamás vamos a saber las auténticas razones tras su obra. Es posible que una lesión le impidiese finalizar ciertas de sus pinturas, como plantea el estudio de la Royal Society of Medicine; o bien puede los misterios que nos proponemos aún el día de hoy fuesen sencillamente fruto de su excentricidad.

“Una de las aficiones de Da Vinci era que no comprendiésemos nada de lo que hacía, y todavía el día de hoy lo consigue”, concluye Zalama.

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