La polución podría afectar a la fecundidad femenina

Pacientes geolocalizadas

Estos estudiosos tomaron todas y cada una de las mediciones de los niveles séricos de AMH y las vincularon con la edad y la dirección en la que vivían las participantes. El análisis se completó con datos ambientales de esas zonas. En el momento de valorar la exposición ambiental de las pacientes se tuvieron presente el material particulado (PM) –una mezcla de partículas sólidas y gotas líquidas que hallamos en el aire y es parte integrante de la contaminación– y los valores de dióxido de ázoe (NO2) –contaminante atmosférico que se genera con la quema de combustible–.

Los resultados mostraron que, como se aguardaba, los niveles séricos de AMH alén de los veinticinco años de edad estaban muy vinculados con la edad –a más años, peores datos–. Mas, los estudiosos encontraron que, también, estaban relacionados, asimismo de forma inversa y significativa, con los contaminantes definidos como PM10, PM2,5 y NO2, y dicha asociación era independiente de los años que tuviesen las mujeres. Lo que, conforme el maestro La Marca, “confirma que, con independencia de la edad, cuanto mayor sea el nivel de PM y NO2, menor va a ser la concentración sérica de AMH”.

La concentración más baja de la hormona antimulleriana, que refleja la “reducción severa de la reserva ovárica”, se midió en mujeres que estaban expuestas a niveles de PM10, PM2,5 y NO2 superiores a veintinueve con cinco, veintidos y veintiseis mcg/m3, respectivamente. Y eso que estos son valores que se hallan muy bajo los límites recomendados por la Unión Europea y las autoridades locales –estipulados en cuarenta, veinticinco y cuarenta mcg/m3, respectivamente–.

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