La historia de Poniente ya antes de Juego de Tronos

Imagen: Enrique Corominas©.

En su instante (y por fortuna de este modo prosigue siendo), hubo libros que marcaron la historia. Los nuevos formatos de entretenimiento dieron la ocasión al cine y las películas para quedar en la memoria de las personas muchos años tras su estreno y en la actualidad ha ocurrido lo mismo con las series. A fines de los dos mil, las productoras se percataron de que la T.V. podía ser el instrumento que contara historias audiovisuales más largas y complejas y de este modo fueron brotando títulos como Perdidos (dos mil cuatro) o bien Breaking Bad (dos mil ocho). En dos mil once hizo su entrada una serie que triunfó en todo el mundo desde su inicio hasta su final: Juego de Tronos.

Basada en la saga de novela fabulosa de George RR Martin, Canción de Hielo y Fuego, esta enorme producción de la HBO nos introducía en un planeta medieval en el que resultaban tan interesantes y atrayentes sus elementos mágicos como su crudo realismo. Las políticas y traiciones de las diferentes casas por ampliar su poder y subir al trono se mezclan con los olvidados riesgos que avizoran en el lejano y frío norte edificando una historia furiosa en la que absolutamente nadie (y deseamos decir absolutamente nadie) está absolutamente a salvo.

Como ocurre, a su forma, con la Tierra Media y la obra de Tolkien, la historia de Poniente no comienza con lo que ocurre en los libros o bien la serie, sino cuenta con un muy amplio contexto que se remonta siglos atrás y sobre cuyos detalles se mantiene el resto de la historia. En verdad esta resulta tan interesante que Elio García y Linda Antonsson decidieron, en cooperación de George RR Martin, compendiar todos y cada uno de los hechos relevantes que aparecían en los libros y recogerlos en El planeta de Canción de Hielo y Fuego, una suerte de enciclopedia universal que se publicó en dos mil catorce.

Ahora que el futuro semeja dudoso, echamos la vista atrás para charlar de la historia de Poniente ya antes de Juego de Tronos. ¡Valar Morghulis!

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