la fotografía que probó la estructura del ADN

La enfermedad y el sexismo de los años cincuenta le privaron del Premio Nobel de Medicina que fue concedido a sus análogos masculinos en mil novecientos sesenta y dos. Su descubrimiento supuso una patentiza esencial de cara al desarrollo de la biología, la genética y la medicina aplicada.

A los quince años decidió dedicar su vida a la ciencia, pese a no contar con el apoyo de su padre ni de la sociedad en conjunto. Sin embargo, se graduó en biofísica a los veintiuno años en la Universidad de Cambridge (R. Unido) y dedicó 7 años en la ciudad de París a la investigación sobre técnicas de difracción de rayos-X. En mil novecientos cincuenta y uno ingresó como estudiosa en el King’s College de la ciudad de Londres, donde comenzó a trabajar en un proyecto de ADN aparcado desde hacía meses.

Su colega se llamaba Maurice Wilkins, y con él sostenía fricciones por la situación de menosprecio a la que se encaraban las científicas en los laboratorios universitarios. En mil novecientos cincuenta y tres tomó su conocida fotografía cincuenta y uno en la que empleó la difracción de rayos-X para apresar la estructura de doble hélice del ADN. Wilkins mostró sin el permiso de la bióloga la atrapa a los científicos James Watson y Francis Crick, que se sirvieron de ella para confirmar sus hipótesis y publicar un par de años después el descubrimiento en la gaceta Nature. En mil novecientos sesenta y dos, los 3 científicos recibieron el Premio Nobel de Medicina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *