‘La dicha no debe ver con sonreír a toda costa’

La dicha depende, no tanto de que se generen sucesos positivos en nuestras vidas, sino más bien de nuestra forma de enfrentar todo cuanto nos va pasando. ¿Podemos aprender a ser más optimistas? ¿Hay algún procedimiento o bien herramienta avalado en estudios científicos y que nos asista a conseguirlo?

Yo no creo en el optimismo que frecuentemente se define como ver el vaso medio lleno en vez de medio vacío. Yo creo en el optimismo consistente en el vaso en su nivel real, mas trabajar activamente para llenarlo cuando se vacíe. O sea, el optimismo no es una forma de ver el planeta, sino más bien una actitud que me lleva a poner día a día mi grano de arena a fin de que sucedan cosas buenas. Hay múltiples estudios que relacionan el optimismo con un predictor de bienestar en los cuidadores de personas discapacitadas, un mejor desempeño en los atletas o bien aun mejores resultados a medio/largo plazo en las personas sometidas a hemodiálisis (mejor evolución, menor número de dificultades). Y la buena nueva es que, ciertamente, asimismo el optimismo se puede adiestrar. En el libro expongo múltiples pautas de adiestramiento, mas vale la pena resaltar ciertas de ella. En dos mil once, la doctora Sara Lazar, de la Universidad de Harvard publicó una investigación que prueba que pensar a lo largo de veintisiete minutos durante 8 semanas provoca cambios cerebrales estructurales positivos en la corteza órbito-frontal y en el hipocampo, 2 zonas vinculadas al desarrollo del optimismo.  Otra forma de adiestrar el optimismo es a través de la recreación de pensamientos anticipatorios sobre acontencimientos agradables, esto es, imaginar de manera consciente cosas o bien instantes que nos agraden provoca un incremento instantáneo de endorfinas y eleva el rango de optimismo (Anticipating A Laugh Reduces Our Stress Hormones, Study Espectáculos. American Physiological Society. April dos mil ocho). Y la remata es efectuando ademanes de bondad cara el resto. Este último es una investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachussets (Altruistic Social Interest Behaviors Are Associated With Better Mental Health. Carolyn Schwartz, Scd, Janice Bell Meisenhelder, Dnsc, rn, Yunsheng MA, Mph, and George Reed, Phd). Se trata de efectuar ademanes fáciles (abrir una puerta, ceder el paso en el elevador, saludar afablemente a desconocidos…), mas efectuados de forma consciente.

Su programa Happynet habla de veinte habilidades para prosperar la calidad mental. Si tuviese que resaltar 2 de ellas y explicar escuetamente su relevancia, ¿con cuáles se quedaría?

Esa pregunta es muy difícil pues todas y cada una son esenciales y complementarias entre sí. Si deseas que charlemos de 2, la primera es la Atención Concentrada pues es el sustento del resto de habilidades. Cuando trabajamos la atención desarrollamos el acceso a nuestra consciencia, que es la palanca que nos facilita adiestrar apropiadamente el resto de habilidades. Y la segunda que voy a mentar es la Apreciatividad por el hecho de que nos abre las puertas a un nuevo planeta y  nos amplifica nuestra forma de ver, valorar y gozar de veras lo que somos y lo que tenemos a nuestro alrededor. Adiestrando nuestra apreciatividad somos capaces de transformar lo “normal” en excepcional, o bien lo que es exactamente lo mismo, con la Apreciatividad escogemos convertir lo común, lo rutinario, en Dicha.

¿Piensa que la busca incesante de experiencias agradables y también inmediatas que rige nuestra sociedad está interfiriendo en nuestra capacidad para ser felices?

Creo que esa busca de experiencias agradables inmediatas y basadas prácticamente únicamente en lo material está distorsionando nuestro sentido de la Dicha. Todos esos estímulos externos tan deseables que nos llegan continuamente hace que confundamos gratificación con Dicha. En un viaje que efectué en dos mil diecisiete, desde Alaska hasta Rio de Janeiro en navío, con paradas durante toda esa costa, hice una encuesta a dos seiscientos setenta y nueve personas a las que les solicitaba una sola palabra que identificaran con su sentido de la dicha. Había personas de más de treinta nacionalidades, y de todas y cada una de las edades, profesiones… Las palabras más repetidas en la encuesta (por mayoría concluyente, prácticamente un ochenta y dos  por ciento ) fueron calma, sereno y calma. Algo alejadísimo de lo que frecuentemente vinculamos a felicidad: alegría, entusiasmo, ilusión, placer o bien alborozo. La genuina dicha brota de un estado de paz, de armonía y equilibrio interior. Y solo depende de nosotros mismos.

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