La cara oculta de Newton: teología y alquimia

Newton es autor asimismo de la Historia Ecclesiastica (De produzca schismatico Ecclesiae papisticae bicornis), de carácter teológico esotérico y hasta el momento el texto más extenso escrito en latín por el científico tras sus Comienza. En Historia Ecclesiastica se aprecia el heterodoxo pensamiento del autor sobre la interpretación del Apocalipsis y de la historia de la Iglesia vieja. Newton comprendía esta última como la historia de una corrupción dogmática y política (cifrada en la profesión de una Trinidad idolátrica), cuya premonición se hallaba en las Escrituras.

La Historia Ecclesiastica no fue escrita tal como por el científico sino es una colección de textos de historia eclesiástica del siglo IV que se hallaron en hasta 3 manuscritos diferentes del autor. Eso sí, todos son de exactamente la misma temporada, o sea, la de la primera obra de Newton. A lo largo de este periodo, los escritos del científico dedicados a charlar de la historia de la Iglesia se centran en la «gran apostasía anticristiana» del siglo IV y tienen, en contraste a los redactados tras mil setecientos diez, un tono anticatólico y apocalíptico.

A la luz de todo esto brota una cuestión fundamental, ¿de qué manera simpatizar la visión científica de Newton, la que se fundamenta en mediciones y predicciones precisas de los fenómenos de la naturaleza, con la visión de un Newton teológico? La verdad es que para Newton las dos cosas son las dos caras de una misma moneda, pues Dios se revela tanto en el enorme libro de la naturaleza, el que es estudiado por las ciencias, como en la Sagrada Escritura, cuyo estudio compete a la teología. Por este motivo, este Newton escondo, sin darnos cuenta, ha estado presente aun en sus obras científicas durante los siglos, aguardando pacientemente a ser descubierto.

Alexander Pope, pensador inglés y versista de exactamente la misma temporada que Newton, escribió para él un renombrado epitafio: «La naturaleza y sus leyes yacían ocultas en la noche. Dios dijo: ‘Sea Newton'», y todo fue luz.

Miguel Palomo es estudioso en departamento de Filosofía, Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Sevilla. Artículo escrito en cooperación con la UCC+i de la Universidad de Sevilla.

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