Jugabilidad emergente: nuestro juego, nuestra historia

Screenshot de ‘The Legend of Zelda. Breath of the Wild’

Los glitches son otra vía de jugabilidad emergente. Como ya mentamos en nuestro diccionario gaming, son fallos del juego que podemos utilizar a nuestro favor: lograr dinero o bien munición infinita, ganar todos y cada uno de los combates, que los npcs se arranquen un improvisado espectáculo de zumba… No son experiencias que rompan el juego, mas sí que crean situaciones únicas y también inigualables en nuestra partida y nos ofrecen nuevas vías para gozar de un título.

Otro ejemplo que sirve para comprender el término es la popular modalidad Nuzlocke de Pokémon. Esta particular forma de jugar nació de un fan que, desganado de las mecánicas de la franquicia, decidió autoimponerse 2 reglas básicas. Primeramente, si un Pokémon era desgastado no se podía regresar a usar; seguidamente, solo se puede apresar el primer Pokémon que te salga en todos y cada senda. Con esto se crea una curva de complejidad anteriormente inexistente y se reinventan de arriba abajo unas mecánicas poco estimulantes tras tantas entregas, creando un nuevo producto que se distancia del juego base.

Emplear las mecánicas y elementos de un juego de una manera para el que no estaban concebidos es a lo que denominaremos jugabilidad emergente. Por su parte, cuando estas mecánicas no están atadas a un guion o bien a escenas anteriormente programadas asimismo charlamos de jugabilidad emergente. Aun el multijugador en línea es otra muy, muy poderosa vía de jugabilidad emergente: son personas reales no controladas por la CPU, con lo que van actuar de forma errante y sin ningún género de patrón o bien regla.

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