Historia del Capitán América, un héroe fuera del tiempo

Orígenes y la Edad de Plata

El Nº1 de la serie Capitán América apareció en los quioscos estadounidenses en el tercer mes del año de mil novecientos cuarenta y uno. Había sido creado por Joe Simon y el dibujante Jack Kirby y en su portada mostraba a un musculoso hombre enmascarado que, con su traje lleno de barras y estrellas y su leal escudo, propinaba un directo de derecha en la quijada del propio Adolf Hitler. Este primer número vendió más de un millón de ejemplares.

En el instante en que salió este cómic, USA aún no había entrado en la Segunda Guerra Mundial mas la situación era poco a poco más tensa con las fuerzas del Eje y el gobierno ya preparaba a la población para lo que pudiese venir. En el último mes del año de ese año, Pearl Harbor fue bombardeada por aeroplanos nipones y el país se unió a los Aliados como contestación a esta agresión. El Capitán América, que había conquistado el corazón de los jóvenes lectores desde su primera aparición, asimismo se sumó a la lucha propagando mensajes patrióticos o bien apareciendo (como asimismo harían Batman y Superman) en campañas propagandísticas para vender bonos de guerra.

El propio origen del Capitán América ya afirmaba bastante de él: Steve Rogers era un chavalín de Brooklyn que procuró alistarse en el ejército llevado por el compromiso que siente cara su país, mas que fue rechazado debido a su condición mala física. No obstante, su coraje, bondad y dedicación llamaron la atención de un conjunto de científicos que lo escogieron como aspirante para ser el primer supersoldado de la historia inyectándole un suero singular. Aunque es verdad que lo que ‘ratifica’ a Steve como héroe es el resultado de la exposición a este suero (fuerza sobrehumana, grandes reflejos, agilidad felina, etcétera), sus nuevas habilidades no son sino más bien una consecuencia de los valores que tenía. Esto es, que Steve es tan esencial o bien más que el Capitán.

En la primera plana de su primer número, el Capi aparecía dándole un puñetazo a Hilter en la cara; una declaración de pretensiones

Sus primeras historias eran, naturalmente, historias de guerra y espionaje. El Capitán y Bucky, su compañero, debían asistir a los Aliados o bien salvar el planeta de facciosos alemanes y totalitarios japoneses, aparte de una serie de especiales villanos tan esperpénticos (y racistas habitualmente) en ciertos casos que semejan personajes en broma. Prácticamente todas estas historias tenían una trama simple y meridianamente propagandística en la que el Capi derrotaba al villano de turno (un aliado del Eje, en su mayor parte) merced a su poderío americano y a su compromiso con la justicia y la verdad. Aunque es verdad que estas historias funcionaban (y realmente bien) a lo largo de los años de la Segunda Guerra Mundial, el público comenzó a rechazarlo al terminar la batalla. La popularidad del Capitán América se cayó y la compilación se anuló en mil novecientos cuarenta y nueve.

Hubo un breve intento de reanudar al personaje en mil novecientos cincuenta y tres mas la historia, hija bastarda del proamericanismo propio de los años del miembro del Senado McCarthy y la Caza de Brujas, resultaba tan vacío y sobrecargada con patriotismo sobrante (hasta para los estándares del Capi), que fue un desastre en ventas y desapareció un año después.

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