Hábitos alimentarios que desgastan tu sistema inmune

1. Consumir demasiado alcohol

El consumo excesivo de alcohol puede tener un efecto negativo en nuestra inmunidad. «El alcohol puede eliminar la contestación inmunitaria del cuerpo a las infecciones», afirma la nutricionista Mary Albus a Eat this not that! El motivo es que cuando hay alcohol por el medio, el organismo puede tardar más tiempo en reconocer y contestar frente a una infección en desarrollo.

Otra forma en que el alcohol puede desgastar nuestro sistema inmune es alterando la absorción de los nutrientes precisos. Albus afirma que «el alcohol inhibe la absorción de nutrientes vitales como la vitamina C y el cinc, que son esenciales para el funcionamiento de nuestro sistema inmunitario.»

Además de esto, el consumo de alcohol asimismo puede interferir en los síntomas de la enfermedad. «Los efectos de un consumo excesivo de alcohol pueden hacer que los síntomas duren más tiempo y sean más graves de lo que podrían ser de otra forma», afirma Albus.

dos. Consumir mucho azúcar

Albus asimismo mienta que un exceso de azúcar en nuestra dieta puede, con el tiempo, desgastar nuestro sistema inmune.

«Los estudios han relacionado la ingesta regular de comestibles con alto contenido de azúcar añadido con el deterioro de la función inmunológica», afirma Albus, «y esto es debido a que los glóbulos blancos, que son las células implicadas en la lucha contra la infección, se ven perjudicados de manera negativa por el consumo excesivo de azúcar, lo que puede impedir que luchen de forma eficaz contra la infección».

tres. Tomar mucha sal

Conforme un informe del Ministerio de Consumo, en dos mil veinte cada de España consumió uno con veintisiete kilogramos de sal, un catorce con seis por ciento más que en dos mil diecinueve. La OMS (OMS) asevera que hoy día hay un consumo de sal elevado, de unos cinco g o bien más diarios, lo que contribuye a la hipertensión arterial y aumenta el peligro de desarrollar una cardiopatía, como de padecer un accidente cerebrovascular. La OMS aconseja que el consumo de sal en adultos sea de menos de cinco g (algo menos de una cuchase de té).

Además de esto, del mayor peligro de hipertensión que conlleva un consumo excesivo de sal, Albus asevera que «proseguir una dieta alta en sodio y rica en comestibles procesados puede provocar la inflamación del organismo y acrecentar el peligro de sufrir enfermedades crónicas”, tal como declaró la especialista a Eat this not that!

Asimismo se piensa que la sal inhibe ciertas contestaciones naturales de nuestro cuerpo si se consume en demasía. Conforme Albus, «la sal puede eliminar las contestaciones antiinflamatorias e inclusive trastocar nuestra microbiota intestinal, que tiene un papel esencial en la función inmunitaria de nuestro cuerpo».

El consumo elevado de sodio se ha relacionado con el agravamiento de enfermedades autoinmunes existentes, como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, la enfermedad celíaca y el lupus.

cuatro. No comer suficientes frutas y verduras

El nutricionista Matt Mazzino asevera que precisamos incluir una buena cantidad de frutas y verduras en nuestra dieta para robustecer el sistema inmune. «Las frutas y verduras poseen altas cantidades de vitaminas, minerales y antioxidantes», afirma Mazzino, «y estos compuestos son esenciales para respaldar las reacciones del sistema inmunológico y combatir contra las infecciones», declaró a Eat this not that!

Las frutas y verduras asimismo tienen mucha fibra soluble, un nutriente que es ventajoso para la inmunidad. «La fibra soluble es el comestible de las bacterias que viven en nuestro intestino», afirma Mazzino, «y un microbioma saludable se comunica con nuestro sistema inmunológico y lo apoya a fin de que pueda combatir de manera eficaz las infecciones”.

cinco. Falta de vitamina liposoluble D

«La vitamina liposoluble D es uno de los nutrientes más esenciales para respaldar un sistema inmunológico saludable», afirma Mazzino, «debido a sus propiedades antiinflamatorias que se sabe que mejoran la función de las células inmunes”. Eso sí, ya antes de lanzarte a suplementarte por tu cuenta, consulta con el médico.

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