Grandes oraciones de Nietzsche

En su refulgente mas parcialmente breve carrera, apenas cincuenta y cinco años, Friedrich Nietzsche publicó numerosas obras esenciales de filosofía, como El crepúsculo de los ídolos y De esta forma charló Zaratustra. En la última década de su vida, padeció de insensatez y murió el veinticinco de agosto de mil novecientos. Sus escritos sobre la personalidad y la moralidad en la civilización moderna influyeron en muchos de los primordiales pensadores y escritores del siglo veinte.

Nietzsche fue nombrado maestro de tradicionales en la Universidad de Basilea en mil ochocientos sesenta y nueve, a la edad de veinticuatro años. Enseñó allá, y en una escuela primaria asociada, a lo largo de diez años. Tras esta etapa, pasó diez años más como escritor errante en Francia, Italia y Suiza ya antes de colapsar en Turín. A lo largo de la década sobrante de su vida estuvo irremisiblemente orate.

El periodo de Basilea de Nietzsche fue parcialmente feliz y pacífico, y lanza una luz interesante sobre su pensamiento en conjunto, incluyendo los temas más insignes de su obra posterior: El hombre, el superhombre y la muerte de Dios. Su relación con el músico-reformador Richard Wagner fue bastante intensa a lo largo de estos años. El padre de Nietzsche había fallecido cuando solo tenía 4 años, y tal vez sea significativo que Wagner tuviese la misma edad que el padre de Nietzsche.

Repasamos ciertas de sus mejores citas:

«Los monos son excesivamente buenos para que el hombre pueda descender de ellos».

«Toda convicción es una prisión».

«Únicamente aquel que edifica el futuro está en su derecho a juzgar el pasado».

«El destino de los hombres está hecho de instantes felices, toda la vida los tiene, mas no de temporadas felices».

«Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos y cada uno de los ‘cómos'».

«El planeta real es considerablemente más pequeño que el planeta de la imaginación».

«El pensador sabe estimar las cosas más fáciles de lo que son».

«Cuando se tienen muchas cosas que meter en él, el día tiene 100 bolsillos».

«Lo que no te mata, te hace más fuerte».

«La palabra más soez y la carta más grosera son más educadas que el silencio».

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