¿fibromialgia una enfermedad real o un ‘cajón de sastre’?

Diagnóstico de la fibromialgia

Tal vez te hayas percatado de que en el momento de charlar de los diferentes aspectos de esta condición, ya sea de las posibles causas, síntomas o definiciones múltiples, de forma frecuente se usan términos equívocos y la manera condicional de los verbos. No se trata de un accidente, y es que ya antes de mil novecientos noventa no existían indicaciones admitidas para identificar a los pacientes con fibromialgia para su estudio. Esto hizo que investigar sobre esta condición fuera verdaderamente complicado. Además de esto, cuando por fin se pudieron establecer unas indicaciones para advertir a quienes padecían esta condición, un par de años después, estos criterios no funcionaron bien en la clínica, ya que no identificaron a prácticamente la mitad de los pacientes con fibromialgia.

La carencia de patentizas y acuerdo fundamentalmente supusieron que esta condición no fuese famosa. Es más, hasta las últimas décadas, muchos médicos cuestionaban la existencia de la fibromialgia. No obstante, transcurrido un tiempo, un conjunto creciente de patentizas estableció que la fibromialgia es un síndrome que entiende un conjunto concreto de signos y síntomas.

Hoy día, a fin de que un médico se proponga si alguien tiene fibromialgia, la persona debe llevar por lo menos tres meses con un dolor extendido, aparte de conseguir resultados negativos en las pruebas que se efectúen para descartar otras enfermedades con síntomas afines.

Como vais a haber observado, es realmente difícil diagnosticar a alguien de fibromialgia, ya que  ninguno de los síntomas son objetivables. No existe inflamación, ni resultados de laboratorio perturbados, y mucho menos radiografías o resonancias patológicas. Por este motivo, el diagnóstico es absolutamente clínico, y el médico explorará los síntomas y descartará otros posibles trastornos.

Conforme las viejas indicaciones, los médicos examinaban dieciocho puntos de presión del cuerpo (“puntos gatillo”) para poder ver si existía hipersensibilidad y provocaban dolor al aplicar una presión firme. No obstante, las cosas han alterado y, hoy en día, los médicos pueden diagnosticar a un paciente con fibromialgia cuando hallen un dolor extenso en todo el cuerpo que dure cuando menos tres meses. Como es lógico, tras haber descartado otras posibles causas.

Por si todo esto no era suficientemente complicado, la fibromialgia puede quedar oculta tras nosologías con sintomatología afín. Esto es, alguien que sufre artritis o lupus, puede tener asimismo fibromialgia, mas jamás ser diagnosticada pues la artritis y el lupus ya cursan con dolor extendido.

Tratamiento de la fibromialgia

No hay un “tratamiento para la fibromialgia”, sino lo que se tratará en todo instante son los síntomas que aparezcan. Como cada persona puede presentar diferentes síntomas, las estrategias de tratamiento han de ser individuales.

En el tratamiento, ya antes de administrar medicamentos, se van a dar pautas de autocuidado a fin de que los síntomas sean menores o lo más soportables posible. La fisioterapia puede asistir al paciente a prosperar su flexibilidad, fuerza y resistencia con la ayuda de ciertos ejercicios, en especial el adiestramiento acuático. Una mezcla de ejercicios aeróbicos de baja energía y de resistencia puede asistir a reducir la sensibilidad, el dolor y la rigidez, aparte de asistir a combatir los inconvenientes de sueño en ciertos pacientes. Asimismo pueden ser útil asistir a un sicólogo, ya que no solo puede fortalecer tu autoestima, sino te va a dar trucos para encarar los instantes de mayor agobio y técnicas de relajación.

En el caso de que estos métodos no funcionaran, ya se puede decantarse por incluir la farmacología en el tratamiento. Frecuentemente, la primera cosa que se prescribe son fármacos para reducir el dolor asociado (calmantes) y progresar el sueño (antidepresivos). Lógicamente, a fin de que mejore el sueño, hay que eludir la cafeína y favorecer un entorno de reposo, teniendo una habitación sigilosa, cómoda y sin luz.

Pronóstico y evolución

La fibromialgia es una afección crónica, esto es, que convive con la persona a lo largo de un largo periodo de tiempo, por lo que la mayor parte de las personas perjudicadas tienen dolor, y otros síntomas, a lo largo de meses o aun años. Eso no desea decir que la enfermedad sea de por vida. A veces, puede resolverse al reducir el agobio, o siguiendo un tratamiento conveniente.

Algo que sí que hay que tener claro es que, pese a los síntomas, no genera secuelas físicas ni influye en la supervivencia de quien lo sufre. Eso sí, la calidad de vida la persona puede verse bastante perjudicada.

El estigma tras la fibromialgia

Como ya hemos comentado previamente, aún no se han descubierto las razones por las cuales aparece esta enfermedad, ya que no se ha encontrado un biomarcador o una explicación experimental sobre lo que la causa.

Por consecuencia, hay gente que mantiene que “no es una enfermedad real”, o que los síntomas son falsos y los pacientes “fingen” el dolor, el agotamiento o el malestar sicológico. Aun se puede llegar a proponer que no hay nada malo en la salud de los pacientes y que solo buscan atención. Estas convicciones dan sitio a un enorme estigma asociado a la fibromialgia.

Esto puede resultar muy frustrante para las personas que lo sufren, ya que no solo tienen unos síntomas que inhabilitan, en cierta forma, su actividad diaria, sino asimismo viven bajo la sombra de las acusaciones sociales. Como ya hemos comentado, supuestamente «están bien», y no existen signos físicos ni metódicos que prueben que están mal, mas no se debe olvidar que estas personas, se pueda probar o no experimentalmente, no se hallan bien, y precisan entendimiento.

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