Eutanasia y moral ciudadana

Un nuevo derecho de la ciudadanía

Para contribuir a la construcción de ese discute abierto, sin prejuicios y con buena voluntad  es bueno iniciar por el principio. Eutanasia significa buena muerte. Una muerte apacible, veloz, sin sufrimiento, sin dolor,  que se escoge  en situación de sufrimiento irreversible únicamente para uno mismo, de forma libre, consciente y reiterada. Un nuevo derecho subjetivo de ciudadanía. No obstante, en ocasiones se plantea en el discute  bajo los factores de un homicidio o bien  un exterminio, llegándose a usar ejemplos o bien semejanzas con la ideología nacionalsocialista. Algo ofensivo y de todo punto dudoso, puesto que la eutanasia jamás puede ser una muerte violenta  extraña a la voluntad propia, ni ser impuesta a la persona.

De exactamente la misma forma son inaceptables en el discute las distintas adjetivaciones al término como directa, indirecta, activa, pasiva, voluntaria, involuntaria. Son falaces puesto que cualquier conducta que no se genere libre y autónomamente a solicitud de la persona no puede llamarse eutanasia. Además de esto hay que excluir del término el rechazo de un tratamiento o bien la restricción del esmero terapéutico si bien pueda conducir a la muerte. Y tampoco cabe comparación con el suicidio, son conductas y situaciones diferentes cuyo abordaje tiene una diferente fundamentación moral.

Eutanasia y cuidados paliativos: charlamos de cosas diferentes

Además de esto es falso proponer el discute confrontando la ley de eutanasia frente a la ley de cuidados paliativos. La ley de eutanasia busca regular el derecho individual subjetivo de las personas que, sin estar frente a una muerte inminente, sufren un sufrimiento inaguantable debido a una enfermedad grave, crónica o bien enormemente invalidante, con lo que deciden pedir y percibir la ayuda para fallecer adelantadamente. En un caso así cabe la regulación de la objeción de conciencia para el personal sanitario. Al paso que la ley de  cuidados paliativos regula los derechos y garantías de todas y cada una de las personas en situación de muerte inminente a través de una asistencia sanitaria y social en el final de sus vidas, respetando su autonomía y su voluntad para fallecer en condiciones dignas. En un caso así la objeción de conciencia no está tolerada.

Son  2 situaciones diferentes que requieren actuaciones diferentes, por el hecho de que  los cuidados paliativos son imprescindibles, mas a veces no son la contestación. Las dos leyes son precisas y complementarias a fin de que en este país avancemos en el buen fallecer. Una muerte digna que  es más que una muerte sin sufrimiento, sin dolor, apacible, con serenidad y en paz. Si no que  asimismo es parte integrante de  una moral ciudadana sostenida en los derechos humanos y los valores constitucionales de la autonomía personal, la dignidad y la libertad de las personas;  que hace una cerrada defensa de la vida sin imponer la obligación de vivir en condiciones malas, cuando a juicio de la persona que padece de forma grave, irreversible y también ineludible,  esto desgasta su integridad física o bien ética y su dignidad.

En los próximos meses el discute va a ser intenso… Esperemos en estas líneas haya podido apuntar alguna clave a fin de que cada uno de ellos de nosotros y nosotras pueda realizar un alegato propio y  estricto.

Carmen Montón, ex- ministra sanidad, consumo y bienestar social

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