Estos son los 2 nuevos antivirales contra el SARS-CoV-dos

Molnupiravir, un inhibidor de la ARN polimerasa viral

Molnupiravir es un inhibidor de una de esas enzimas virales esenciales para la replicación, la ARN polimerasa viral que copia el genoma del virus. Este antiviral se diseñó hace ya décadas por la Universidad de Emory (EE. UU.) y es desarrollado por la farmacéutica Merck (otros nombres de este compuesto son EIDD-dos mil ochocientos uno y MK-cuatro mil cuatrocientos ochenta y dos). Ya se había ensayado de antemano cuando la pandemia de gripe de dos mil nueve.

El molnupiravir es el nombre comercial de la N4-hidroxicitidina (NHC), un equivalente del nucleósido citidina, uno de los componentes del ARN (en biología, un equivalente es un compuesto que tiene exactamente la misma función que otro). La citidina se forma cuando la citosina, una de las 5 bases nitrogenadas que son parte de los ácidos nucleicos, se une con un anillo de azúcar ribosa.

En presencia de la N4-hidroxicitidina, a lo largo de la replicación del virus, la enzima ARN polimerasa incorpora este compuesto en lugar de la citidina. Esto supone en suma introducir un cambio, una mutación en la nueva copia de ARN viral. Esta mutación no es reconocida por el sistema de corrección de fallos del propio virus, con lo que se prosiguen incorporando los equivalentes N4-hidroxicitidina. Se marchan amontonando de esta manera mutaciones y el virus entra en una fase de mutagénesis mortal, y se impide su multiplicación. Se bloquea el ciclo de replicación del virus.

El molnupiravir es realmente un profármaco, una substancia que se administra en forma inactiva y que se metaboliza in vivo, en el organismo, donde se convierte en el fármaco activo.

Se había ensayado su actividad in vitro, en el laboratorio, para inhibir la multiplicación de otros virus con genoma ARN, como el ébola, influenza (gripe), chikunguña y otros coronavirus. En dos mil veinte se había publicado en Nature la prueba de término contra el SARS-CoV-2: el molnupiravir era capaz de inhibir la replicación y la transmisión del virus en hurones.

Ahora, en una nota de prensa (va a haber que aguardar a la publicación científica), se han hecho públicos los resultados de un ensayo clínico en fase III (llamado MoVe-OUT). Se ha ensayado en setecientos pacientes de diecisiete países, todos adultos con covid-diecinueve, no vacunados, de alto peligro y no hospitalizados.

Se ensayaron múltiples dosis de molnupiravir a lo largo de cinco días administrado de forma oral. La mitad de los pacientes fue el conjunto control, el placebo sin fármaco. Del conjunto al que se administró el molnupiravir, el siete,3  por ciento precisaron hospitalización (veintiocho de trescientos ochenta y cinco). Del conjunto placebo, fue el catorce con uno  por ciento (cincuenta y tres de trescientos setenta y siete). Esto supone una eficiencia del cincuenta  por ciento en reducir la hospitalización y la muerte por covid-diecinueve.

Por razones morales (con semejante porcentaje de eficiencia no es ético proseguirse con el conjunto placebo) se ha detenido el ensayo y se ha pedido ya la autorización a las agencias reguladoras, para su empleo de urgencia.

Los resultados prueban asimismo que el fármaco es eficiente contra las variaciones de preocupación y los efectos secundarios, por el momento, son leves o bien moderados.

Quizás uno de sus inconvenientes sea el precio: parece que el tratamiento rondará los seiscientos euros. Además de esto, se ha visto que es efectivo si se administra los primeros días de la infección, lo que requerirá un diagnóstico precoz.

Se ha cuestionado asimismo su posible efecto citotóxico (tóxico para nuestras células), mas semeja que eso depende de la vida media del compuesto en nuestro organismo. Va a haber que proseguirse estudiándolo.

Paxlovid, un inhibidor de una de las proteasas virales

El otro antiviral que ha pedido autorización es el paxlovid, de la farmacéutica Pfizer. Este fármaco ya se había ensayado hace unos años contra el SARS, por vía intravenosa. En un caso así se trata de un inhibidor de una de las proteasas del SARS-CoV-dos, la llamada 3CL.

A lo largo de la replicación del virus, la célula le sintetiza al virus sus proteínas, en forma de poliproteínas, que entonces son procesadas, cortadas por unas enzimas del propio virus, las proteasas 3CL y PL. Estas enzimas virales son indispensables para recortar las poliproteínas en proteínas más pequeñas y que de esta manera sean funcionales.

Si inhibimos o bien bloqueamos esas proteasas, el virus bloquea su replicación. Los inhibidores de las proteasas son empleados para inhibir la replicación de otros virus, como el SIDA o bien el virus de la hepatitis C. En un caso así, en el ensayo clínico participaron 1 doscientos diecinueve adultos no vacunados.

El tratamiento con paxlovid duró cinco días y se combinó con otro inhibidor de las proteasas, el ritonavir, que ha sido empleado contra el SIDA. Se verificó que de este modo el efecto del paxlovid era más durable. En los pacientes tratados con paxlovid y ritonavir solo el 0,8  por ciento precisaron hospitalización y ninguno murió. En el conjunto placebo, el siete  por ciento fueron hospitalizados y diez murieron.

Esto supone un ochenta y nueve  por ciento de eficiencia en reducir la hospitalización y la muerte. El paxlovid asimismo fue eficiente contra diferentes variaciones de preocupación.

Una herramienta más contra la pandemia

Estos antivirales no van a substituir a las vacunas, mas sí suponen una nueva herramienta para supervisar la pandemia y eludir las hospitalizaciones, los casos más graves y las muertes, si se administran de manera temprana.

Son los primeros que se han desarrollado que se administran de forma oral, lo que supone una ventaja. Las terapias basadas en anticuerpos monoclonales que asimismo se están desarrollando bloquean las proteínas superficiales del virus y también impiden que este entre en las células, mas son tratamientos carísimos (pueden llegar a dos cero euros la dosis) y se administran por vía intravenosa.

Sin embargo, el coste puede ser otro obstáculo en un caso así pues el coste del tratamiento semeja que puede rondar los seiscientos euros (Pfizer ha anunciado que renuncia a la patente de su medicamento a fin de que se puede generar a bajo costo).

Va a haber que aguardar a las publicaciones científicas, va a haber que ver qué posibles efectos secundarios puedan tener cuando se aumente el número de personas en los ensayos y si aparecen nuevas resistencias del virus a estos antivirales, nuevas variaciones o bien mutantes capaces de escapar a estos inhibidores.

Tenemos vacunas, tenemos sistemas de diagnóstico veloz (PCR, test de antígenos), tenemos antivirales. Toda la ciencia para combatir esta pandemia. Proseguimos avanzando, seamos optimistas.

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