¿Es pronto para relajarse con las medidas de contención de la pandemia?

¿Qué hace falta para recortar la transmisión del virus?

A fin de que los virus se transmitan se precisan múltiples cosas, y cada una de ellas facilita, o bien complica, su transmisión. Lo primero es la habilidad del virus para trasmitirse de persona a persona. Hay virus, como el del sarampión, que se transmite con una sencillez asombrosa. Otros virus no son tan hábiles en la transmisión y por ende inficionan menos.

Otro factor fundamental es el contacto entre la persona inficionada y el resto. A mayor contacto más simple es que el virus se trasmita a otros. Un ermitaño, por poner un ejemplo, es realmente difícil que se infecte por virus de transmisión respiratoria, en tanto que no tiene contacto con personas inficionadas.

El tercer punto esencial es la capacidad de los contactos de inficionarse. De esta manera, un adulto no se contagia del sarampión si bien se ponga en contacto con un pequeño inficionado por el hecho de que en su día ya pasó la enfermedad o bien fue vacunado.

Todo esto es lo que mide el R0 efectivo –sobre el que vamos a haber leído o bien oído en las noticias–. Este número señala el número de infecciones que provocará un sujeto inficionado. Es, además de esto, un número variable en dependencia de las interactúes sociales y el estado inmunológico de la población.

Imagínese que es un supercontagiador, o sea, que tiene una enorme capacidad de contagiar a los de su alrededor. Contagiará menos si está en la playa de la Malvarrosa que en una disco, si lleva mascarilla que si no la lleva, o bien si trabaja en un despacho o bien en una oficina abierta. También va a depender de que la persona con la que tiene contacto se pueda contagiar. Si ha pasado ya la enfermedad, es realmente difícil que se infecte nuevamente, con lo que su capacidad de contagio reducirá.

Las vacunas han mostrado una eficiencia superior al ochenta por ciento para eludir los casos de COVID graves y la mortalidad. Mas asimismo evitan la infección. Los vacunados tienen menos probabilidad de inficionarse y por lo tanto de trasmitir la infección, mas medir en cuánto lo hace es bastante difícil. Lo que está claro es que cuanta más población se vacune, el virus va a tener más contrariedades para trasmitirse.

¿Qué proporción de la población debe vacunarse a fin de que el virus deje de trasmitirse?

Al comienzo de la pandemia se estimó que cuando el sesenta-setenta por ciento de la población estuviera protegida (bien por la vacuna o bien por haber pasado ya la infección) se podría regresar a la normalidad (se logra la inmunidad de conjunto). Por eso se hable del setenta por ciento de vacunados.

En nuestros días hay dudas a este respecto. Aspectos como la protección de la vacuna para eludir la infección, el lento desarrollo de los programas de vacunación, la falta de conocimiento de la duración de la protección por la vacuna y la aparición de nuevas cepas hacen que este número se esté elevando hasta prácticamente el ochenta-ochenta y cinco por ciento .

Para lograr una buena inmunidad de conjunto, la vacunación debe incluir todas y cada una de las edades y zonas. Con las noticias sobre la seguridad de las vacunas se puede perder la confianza en ellas. Los más jóvenes, con menor incidencia de enfermedades graves, pueden hacerse reticentes a vacunarse.

Asimismo la demora en la vacunación de los pequeños nos puede retrasar esa aguardada inmunidad de conjunto. Además de esto, los países, aun los continentes, no somos islas, y los virus no comprenden de fronteras. Con lo que asimismo es esencial lograr coberturas elevadas en los países en vías de desarrollo.

Convivencia con cautela

Con ello, debemos aguardar que el SARS-CoV-dos haya venido para quedarse con nosotros, y hasta el momento en que el virus y nos ‘adaptemos a convivir’ va a haber que sostener las cautelas. Una relajación de las medidas de contención del virus puede provocar aumentos de la enfermedad. Es esencial, en esta contención de la enfermedad, ir siempre y en todo momento por delante.

Los modelos matemáticos muestran que los retrasos en la adopción de medidas de control explican el porqué de que en ciertos países la pandemia haya perjudicado más que en otros. Es vital aislar al virus, que tenga las menores ocasiones para diseminarse entre nosotros.

Por ende la vacuna será una herramienta en la prevención de la infección, mas por el momento siempre y en toda circunstancia aliada al distanciamiento físico a través de el empleo de mascarillas y limitaciones de contactos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *