¿es más simple contagiarse en espacios cerrados?

“El modelo que nos ayuda a entender mejor esto es el del virus de la gripe, que es del que disponemos más información.”, nos explica Vicente Soriano, estudioso y maestro en la Capacitad de Ciencias de la Salud de la Universidad Internacional de la Rioja. “Básicamente, la primordial fuente de transmisión son pequeñas gotas que emitimos al cantar, charlar, estornudar o bien toser. Además de esto, hay que tener en consideración la cantidad de virus a la que uno se expone: si alguien te tose justo delante de la cara va a ser considerablemente más simple que te infecte y que, además de esto, lo haga de una manera considerablemente más grave. Cuando uno interacciona con otras personas en un espacio abierto las gotículas se desperdigan más de forma fácil, y la posibilidad de concentración de esas partículas infectivas donde están los virus baja mucho respecto a un sitio cerrado”, nos explica el especialista.

En suma, lo que determina la posibilidad de inficionarse y asimismo la gravedad con la que se desarrolle la enfermedad no es solo el hecho de estar en contacto con el virus sino más bien asimismo la cantidad de virus a la que uno se expone, esa conocida ‘carga viral’.

“Todo esto lo tenemos muy estudiado con la gripe y otros virus, ahora falta revisarlo con el SARS-CoV-dos concretamente”, explica Soriano, cuyo equipo ha llevado a cabo otro trabajo preliminar que describe múltiples casos de conjuntos de infección por SARS-CoV-dos en la capital de España. “A principios de marzo se reunieron diez personas en un espacio cerrado para una discusión de trabajo, y uno de ellos había estado en Milán en los días previos”, nos explica el estudioso. “Se terminaron inficionando las diez, y una de estas personas llegó a ingresar en cuidados intensivos a los 5 días del contacto. Al contrario, otro de los conjuntos estudiados fue una comunidad de veinticinco religiosas que viven en las afueras de la capital española, en un edificio con techos altos y muchos espacios exteriores. De las veinticinco, que además de esto son convivientes, una de ellas se contagió en los días anteriores al confinamiento. Los test de detección de anticuerpos descubrieron que veintiuno de ellas se llegaron a inficionar, mas ninguna de ellas desarrolló un cuadro grave, y eso que había aun una señora de ochenta años en el grupo”.

Los resultados, si bien asimismo preliminares y en muestras pequeñas, vienen a confirmar que la cantidad de inóculo viral que se recibe en el instante de la exposición puede determinar el curso de la evolución de la enfermedad. Un entorno cerrado con múltiples personas que discuten sin sostener la distancia física ni llevar mascarilla semeja el medio de proliferación idóneo para la transmisión del virus.

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