el fin de Naked Snake y el nacimiento de Big Boss

Aparte de saber crear grandes historias y personajes, Kojima tiene por costumbre aprovechar al límite los recursos de los que dispone. El juego apareció por vez primera en PS2 en el año dos mil cuatro, transformándose en uno de los juegos que mejor exprimiría el hardware de la consola. Las precedentes entregas de la saga se habían desarrollado en ambientes cerrados y este se iba a desarrollar con la jungla como escenario, con lo que una parte del código del motor de choques de Metal Gear Solid dos debió tirarse a la basura y desarrollarlo de nuevo desde cero.

Esta nueva ubicación asimismo abrió la posibilidad de crear un sistema de supervivencia y camuflaje que afectaría de manera directa a la jugabilidad. A lo largo del juego recibes daño y, en dependencia de la gravedad de este, vas a tener heridas o bien fracturas que precisarás sanar mismo. Tal y como si esto fuera poco, hay siempre y en todo momento que observar la resistencia, que bajará si no comes con cierta frecuencia y va a hacer que tu puntería empeore, te suenen las tripas dejándote en patentiza ante unidades oponentes o bien haciendo que recobres vida más poco a poco. Y no podemos olvidar el sistema de camuflaje que nos dejaba, en dependencia del traje que llevásemos, ser aproximadamente perceptibles a nuestros oponentes. Lo malo de acrecentar el tamaño del juego fue que esto le pasó factura al rendimiento: su precuela, Metal Gear solid dos, funcionaba a unos bastante estables sesenta FPS que pasaron en Snake Eater a unos válidos mas menos vistosos treinta FPS.

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