diez oraciones insignes de Félix Rodríguez de la Fuente

Desgraciadamente, cuando se desplazaba a Alaska, al círculo polar ártico, para filmar la carrera de trineo con perros más esencial del planeta, su aeroplano se estrelló a consecuencia del desprendimiento de uno de los hidropatines, falleciendo tanto como múltiples miembros de su equipo. Tenía cincuenta y dos años.

Tras su fallecimiento prosiguió recibiendo premios, trofeos o condecoraciones y se crearon multitud de monumentos, placas conmemorativas y parques en su honor repartidos por toda la geografía de España.

Os dejamos con sus oraciones más célebres:

“La medicina me atrajo enseguida, por el hecho de que era una carrera rigurosamente biológica y antropológica. Podía estudiar los misterios de la naturaleza condensados en el cuerpo humano”.

“La cultura tecnológica obliga al hombre a vivir en prisiones agradables, en enormes laberintos sin horizontes, hechos de cemento, hierro y cristal”.

“En cualquier caso, creo que la fusión de la actividad mental sobre todo la imaginativa con las experiencias directas, forman la base para poder no solo aproximarnos a la entendimiento de la realidad natural, sino más bien asimismo para poder describirla y, por lo tanto, hacer a todos participantes de nuestra experiencia.”

“En la salvaje niñez de la meseta burgalesa solicitaba a mis buenas niñeras del páramo que me contasen una historia de lobos, y con estas historias me dormía, arrullado por la seguridad de la casa, dulce y agradable”.

“En las extrañas ocasiones en que los sacrificios que vengo efectuando en defensa de los animales salvajes han llegado a cansarme, me ha bastado meditar que la naturaleza pertenece a los pequeños para reiniciar mi batalla dirigida a la conservación de la fauna”.

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