¿De qué manera ‘saben’ las plantas en qué momento deben florecer?

Producción: Adriana Toca

¿De qué forma saben las plantas en qué momento es tiempo de florecer? Como los animales, las plantas asimismo tienen un reloj interno que prepara los mecanismos celulares internos en previsión de los próximos cambios ambientales. Esto garantiza que las plantas solo efectúen labores concretas en el instante más conveniente. Por servirnos de un ejemplo, a lo largo del día, efectúan fotosíntesis, extrayendo energía de la luz solar. No obstante, procesos absolutamente diferentes ocurren en la noche en ausencia de luz solar. Muchas plantas medran significativamente más que a lo largo del día. En consecuencia, para distinguir la diferencia entre el día y la noche, las plantas tienen receptores singulares en sus células que pueden advertir la luz solar y iniciar y detener los procesos metabólicos conforme sea preciso.

Uno de estos procesos es el que conocemos como echar flores, o bien florecer. Estudiosos de la Universidad Martin Luther Encuentre-Wittenberg (MLU) han identificado 2 genes que son clave para este proceso. Los genes ELF3 y GI controlan el reloj interno de las plantas, que monitorea la duración de la luz del día y determina en qué momento es el instante conveniente para florecer. Los descubrimientos podrían asistir a criar plantas que se amolden mejor a sus ambientes.

Las flores están implicadas en la reproducción sexual de las plantas, mas no todas y cada una de las plantas tienen flores. Debido a su función, las flores solo aparecer en un instante determinado del ciclo de vida de las plantas que llamamos angiospermas (con semillas contenidas en frutos).

Por medio de mecanismos circadianos, las plantas pueden adelantar ciertas regularidades en su ambiente, como la alternancia de día y noche, y ajustarse en consecuencia. Esto asimismo incluye la floración en el instante conveniente. Las plantas se orientan a la proporción entre las horas de luz solar y obscuridad. Ciertas plantas solo florecen cuando los días son particularmente largos. Otras solo florecen cuando las noches sobrepasan un cierto período temporal. Diferentes especies de plantas florecen en diferentes temporadas del año, cuando los días tienen diferentes duraciones.

Un caso de esta adaptación anual es la llegada de la primavera. El mecanismo responsable de que las flores surjan en primavera se conoce como vernalización, y que se genere en el instante preciso es esencial a fin de que tenga sitio la polinización. Conforme una investigación efectuado por científicos de la Universidad de Texas (EE UU), las plantas reconocen esta estación pues «recuerdan» que terminan de atravesar un largo periodo frío merced a una molécula de ARN larga llamada COLDAIR. Conforme con los autores de la investigación, esta molécula crea una memoria celular para las plantas cuando transcurren de treinta a cuarenta días de frío. En ese instante, un gen llamado FLC, que se ha dedicado a eliminar la producción de flores a lo largo del otoño y el invierno, es silenciado, y la planta se prepara para florecer.

Como podemos ver, la cantidad de luz no es la única fuente externa de información para el reloj circadiano de las plantas. La temperatura entorno asimismo cambia a lo largo del trascurso del día y el año. En próximas investigaciones, los científicos van a tratar de entender de qué forma la temperatura influye en la floración de las plantas y si la temperatura puede compensar la carencia de información sobre la luz.

La mayor parte de las plantas se han amoldado a su ambiente original de tal forma que requieren una proporción concreta entre horas de luz solar y obscuridad para florecer. Los nuevos descubrimientos podrían dejar que las plantas diseñadas para florecer en otros lugares y generar buenos rendimientos.

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