¡Cuidado! Medicamentos que pueden provocar la soriasis

Fármacos antipalúdicos

Los fármacos antipalúdicos se emplean para prevenir la malaria y tratar la artritis reumatoide y el lupus. La cloroquina y la hidroxicloroquina son los más recetados. Tal vez te suenen por el hecho de que se procuraron usar en los comienzos de la pandemia por COVID-diecinueve, descartando por último su uso por ineficaces contra el SARS-CoV-dos. No obstante, la soriasis puede ser un efecto secundario de los dos medicamentos.

Si bien estos fármacos se vinculan con la soriasis, la verdad es que lo hacen de forma de manera notable más significativa en lo que se refiere a que empeoren la soriasis ya establecida, más que de ocasionar el inconveniente en sí.

Los antipalúdicos pueden provocar soriasis al inhibir la producción de la enzima transglutaminasa en la piel. Esto afecta a la producción de células y conduce a un género de soriasis, la soriasis pustulosa.

A fin de que se desarrollen las lesiones cutáneas de la soriasis, acostumbran a pasar entre dos y doce semanas desde el principio de la terapia antipalúdica. Las lesiones de la soriasis pueden desaparecer en el plazo de un mes si la persona deja de tomar esta medicación.

Betabloqueantes

Los betabloqueantes son medicamentos que nos asisten a tratar distintas enfermedades del sistema cardiovascular. Por servirnos de un ejemplo, nos asisten a reducir la frecuencia cardiaca cuando se dispara en ciertos géneros de arritmias. Puesto que bien, desgraciadamente, uno de los posibles efectos secundarios de tomar betabloqueantes, eminentemente el propranolol, es la soriasis. Concretamente, puede ocasionar el género de soriasis más usual, la soriasis en placas. A Dios gracias, si bien este efecto desfavorable está descrito, es inusual. Y más inusual aun, si bien posible, sería que se precipitaran otros géneros de soriasis, conocidas como soriasis eritrodérmica y soriasis pustulosa palmoplantar.

Litio

Este sí es uno de los medicamentos esenciales a tomar en consideración con relación a esta enfermedad. El litio es un medicamento estabilizador del estado anímico que los médicos recetan para tratar el trastorno bipolar. El litio puede ocasionar diferentes géneros de soriasis en personas que no tienen antecedentes familiares de la enfermedad. Desafortunadamente, asimismo pueden ocasionar artritis psoriásica, una forma de artritis en pacientes ya perjudicados de soriasis.

De modo anecdótico, cabe nombrar que ciertos estudios apartados han comprobado que los suplementos de inositol podrían ser eficientes para tratar el agravamiento de la soriasis en personas que reciben terapia de litio. El inositol se halla en el cerebro y los tejidos. Su estructura es la de un azúcar. Su función es asistir a compensar ciertas substancias químicas del cuerpo.

Imiquimod

El imiquimod es un inmunomodulador. Se prescribe como terapia local para afecciones como las verrugas y ciertos géneros de cáncer de piel.

La terapia con este medicamento puede empeorar la soriasis preexistente en adultos. Curiosamente, este medicamento asimismo puede ocasionar soriasis en los pequeños. El género de soriasis, cuando ocurre, acostumbra a ser el frecuente, en placas.

Por otro lado, existe la posibilidad de tratar exitosamente la soriasis inducida por imiquimod con el tratamiento usual de la enfermedad.

Interferones

Los interferones se usan para tratar enfermedades como la hepatitis C, la esclerosis múltiple y ciertos cánceres.

Uno de los fármacos para el virus de la hepatitis C, el interferón-alfa, puede ocasionar soriasis y empeorar la condición de la soriasis preexistente.

Por otra parte, en estos casos los síntomas acostumbran a progresar de forma notable tras desamparar el tratamiento, si bien a veces asimismo es buena idea aplicar el tratamiento antipsoriásico frecuente.

El fármaco para la esclerosis múltiple es el Interferón-beta, y es un medicamento que asimismo puede provocar soriasis y empeorar los síntomas preexistentes.

Antinflamatorios no esteroideos (AINE)

Este es, quizá, el conjunto de medicamentos más esencial de los mentados. Esto es por el hecho de que se trata de los medicamentos más extensamente usados. Este conjunto farmacológico se emplea para calmar el dolor y la inflamación. Ciertos más usados son la aspirina y el ibuprofeno, por servirnos de un ejemplo.

Las personas que sufren soriasis pueden usar con frecuencia los AINEs. No obstante, debemos ser cautos y conscientes, ya que en ciertos casos se ha observado un agravamiento de los síntomas de la soriasis debido al uso de estos medicamentos.

Si una persona tiene soriasis, en función de sus peculiaridades, posiblemente su médico valore el control del dolor con otro género de medicamentos. En todo caso, no hay una recomendación aplicable a todos y cada uno de los pacientes, pues hay diferentes variables a tomar en consideración, como la duración del tratamiento.

Terbinafina

La terbinafina se prescribe para tratar las infecciones fúngicas. La terbinafina puede ocasionar o empeorar los síntomas de la soriasis en placas, la soriasis pustulosa y la soriasis inversa.

Inhibidores del TNF

Los inhibidores del factor de necrosis tumoral (TNF) se emplean para tratar afecciones inflamatorias como la enfermedad intestinal inflamatoria, la artritis reumatoide, la soriasis y la artritis psoriásica.

Estos medicamentos actúan reduciendo la producción de factores de necrosis tumoral y conducen a una reducción de los procesos inflamatorios.

No obstante, los inhibidores del TNF asimismo pueden ocasionar soriasis o empeorar los síntomas existentes.

Si la soriasis es leve, los médicos pueden decidir continuar tratando la enfermedad de base de la persona con inhibidores del TNF y tratar la soriasis con esteroides tópicos, terapia UV o medicamentos como el metotrexato o la ciclosporina.

No obstante, de producirse una forma grave de soriasis, posiblemente el médico decida reemplazar la medicación.

Es verdad que hay más medicamentos que puedes oír mentados como desencadenantes de la soriasis, como los inhibidores de la ECA (medicamentos antihipertensivos), los productos biológicos (monoclonales), las benzodiacepinas (como el diazepam) y ciertos antibióticos. Es verdad que hay algunas comunicaciones que describen estos casos. No obstante, son escasas y hoy día no hay suficientes estudios que prueben meridianamente esta asociación.

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