¿Cuántos géneros de mutilación genital femenina existen?

La OMS distingue 4 géneros de mutilación genital femenina. Son los siguientes:

Clitoridectomía. Se trata de la extirpación total o bien parcial del clítoris y, pocas veces, solo de su prepucio (pliegue de piel que lo rodea).

Excisión. Este procedimiento consiste en extraer parcial o bien absolutamente el clítoris y los labios menores (pliegues que se hallan dentro de la vulva) y/o los labios mayores (los pliegues que se hallan en el exterior).

Infibulación. Con este nombre se designa a la técnica consistente en estrechar la abertura vaginal, que se sella cortando, recolocando y en ocasiones cosiendo los labios mayores y menores. Puede incluir la extracción del clítoris.

Otros procedimientos en los que se maltrata gravemente los genitales femeninos externos sin razón médica. Hablamos de perforación, incisión, raspado o bien cauterización de la zona.

La OMS asimismo hace referencia a la desinfibulación, que sería el corte que se le hace a una mujer sometida anteriormente a infibulación para abrirle la abertura de la vagina. Esto acostumbra a hacerse para prosperar su estado de salud y bienestar de esta forma para hacer posible el coito y el parto.

Lógicamente, puesto que se tratan de genuinas salvajadas, todos y cada uno de los géneros de MGF pueden traer consigo serias consecuencias para la mujer e inclusive su muerte.

Entre las dificultades inmediatas que se pueden generar se incluyen: dolor intenso, hemorragia, inflamación de los tejidos genitales, fiebre, infecciones como el tétanos, inconvenientes mingitorios, lesiones de los tejidos genitales vecinos, estado de shock y muerte.

Entre las serias consecuencias que pueden darse en un largo plazo tras una de estas anormales intervenciones están las infecciones urinarias, los inconvenientes vaginales, los inconvenientes menstruales, la aparición de tejido y queloide cicatriciales, inconvenientes sexuales, mayor peligro de dificultades en el parto y de mortalidad neonatal, la necesidad de nuevas intervenciones quirúrgicas (como la desinfibulación) como trastornos sicológicos y dificultades sanitarias de la mutilación genital femenina.

En pocas palabras: un genuino horror y un atentado contra los derechos humanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *