Cuanto mejor duermes, más protegido contra el alzhéimer

La explicación se halla en la beta amiloide, una proteína que desde hace bastante tiempo se relaciona con el desarrollo del alzhéimer. Si la beta amiloide se amontona en el cerebro, puede formar placas que obstruyan la capacidad de este para marchar.

Lo que vieron los científicos en su experimento es que los participantes que comenzaron teniendo un sueño más fragmentado y menos sueño de ondas lentas sin movimientos oculares veloces (no REM), tenían más probabilidades de enseñar un incremento de beta amiloide en el curso del estudio. Por consiguiente, establecieron una relación entre la calidad del sueño inicial y el desarrollo de esta proteína tóxica.

Joseph Winer, autor primordial del estudio, resaltó la relevancia del descubrimiento para predecir en qué momento puede alguien padecer alzhéimer. «En vez de aguardar a que alguien desarrolle demencia muchos años después, podemos valorar de qué forma la calidad del sueño pronostica los cambios en las placas beta amiloides en múltiples puntos temporales. Al hacerlo, podemos medir qué veloz se amontona esta proteína tóxica en el cerebro con el tiempo, lo que puede señalar el inicio de la enfermedad de alzhéimer», afirmó.

Hoy en día, existen pruebas genéticas que pueden pronosticar la susceptibilidad inherente que tiene una persona a contraer la enfermedad. Asimismo los análisis de sangre sirven para lanzar un diagnóstico. Los descubrimientos recién descubiertos ofrecen, por su lado, la posibilidad de actuar de forma terapéutica sobre el modo de vida, más en concreto sobre el sueño. «Si el sueño profundo y reparador puede retrasar esta enfermedad, deberíamos transformarlo en una prioridad esencial», afirmó Winer. «Y si los médicos saben de esta conexión, pueden consultar a sus pacientes mayores sobre la calidad de su sueño y sugerir el sueño como una estrategia de prevención».

En estudios precedentes se ha visto que a lo largo del sueño el cerebro “se lava” a sí mismo y se limpia de beta amiloide. «Sabemos que hay una conexión entre la calidad del sueño de las personas y lo que ocurre en el cerebro, en concepto de la enfermedad de alzhéimer. Mas lo que no se ha probado ya antes es si el sueño de ahora pronostica lo que le sucederá años después», afirmó Winer. «Y esa es el interrogante que teníamos».

Y consiguieron la respuesta: «Medir el sueño de forma eficaz nos ayuda a viajar al futuro y apreciar dónde va a estar tu acumulación de amiloide», afirmó Matthew Walker, autor primordial del artículo publicado en la gaceta Current Biology.

El estudio

Para el experimento se reclutó a treinta y dos adultos mayores sanos. Cada uno de ellos debió pasar una noche de 8 horas de sueño en el laboratorio de Walker mientras que se le hacía una polisomnografía, que mide las ondas cerebrales, el ritmo cardiaco, los niveles de oxígeno en la sangre y otras señales fisiológicas de la calidad del sueño.

El estudio duró múltiples años y los científicos verificaron de forma periódica la tasa de desarrollo de la beta amiloide en los cerebros de los participantes. Equipararon los niveles de esta con sus perfiles de sueño.

Los estudiosos se centraron en la actividad cerebral a lo largo del sueño profundo de ondas lentas y valoraron la eficacia del sueño. Esta se define como el tiempo real que se pasa durmiendo, en contraposición con el tiempo que se pasa en cama sin dormir. Los resultados apoyaron su hipótesis de que la calidad del sueño es un biomarcador y un predictor de enfermedades en el futuro.

El alzhéimer afecta a más de cuarenta millones de personas en el mundo entero y hoy día no tiene cura.

Referencias: Sleep Disturbance Forecasts β-Amyloid Accumulation across Subsequent Years. Joseph R. Winer, Bryce A. Mander, Samika Kumar, Suzanne L. Baker, William J. Jagust

Matthew P. Walker, 3/09/2020 DOI: https://doi.org/10.1016/j.cub.2020.08.017

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *