¿Cuáles son las escuelas de pensamiento económico?

Es posible que jamás hayas oído charlar del término escuelas de pensamiento económico, mas efectivamente has oído charlar de una de estas escuelas. Lo que ocurre es que la economía ha presentado diferentes interpretaciones del ambiente económico durante la historia.

Así, se ha ido desarrollando el pensamiento y los modelos económicos, que se usan para entender las interactúes económicas. En el presente artículo te voy a mostrar las primordiales escuelas de pensamiento económico y la repercusión de cada una en la manera en que los economistas ven la economía.

No obstante, diríase que la economía del mercantilismo empezó con Adam Smith en mil setecientos setenta y seis. Ya antes de eso, absolutamente nadie pensaba en la economía o bien los mercados como un objeto de estudio. Todo fue intuición improvisada y propuestas políticas de una miríada de mercaderes, funcionarios gubernativos y cronistas, eminentemente en G. Bretaña. Es común indicar el periodo precedente a mil setecientos setenta y seis como «mercantilismo».

En el presente artículo encontrarás:

Mercantilismo

No era una escuela de pensamiento congruente, sino más bien una mixtura de distintas ideas sobre de qué manera prosperar los ingresos fiscales, el valor y los movimientos del oro y de qué manera las naciones competían por el comercio y las colonias internacionales. En su mayor parte proteccionistas, «de mentalidad guerrera» y todos discutidos al azar.

Hubo cierta oposición a las doctrinas mercantilistas, singularmente entre los pensadores franceses y escoceses (por servirnos de un ejemplo, Pierre de Boisguilbert, Francois Quesnay, Jacques Turgot y David Hume)

Escuelas de pensamiento económico

1.- Tradicional

El primer intento serio de estudiar y buscar de manera sistemática «leyes» en el mercado fue el pensador escocés Adam Smith en su Wealth of Nations (mil setecientos setenta y seis). No hizo todo bien, mas cuando menos abrió la puerta a un nuevo campo de estudio. Es por tal razón que Adam Smith es considerado generalmente como el «padre de la economía».

Los seguidores de los principios originales de Smith se llaman generalmente la «escuela clásica» de economía. Dominaron el pensamiento por lo menos en la primera mitad del siglo XIX. La figura más esencial acá es seguramente David Ricardo, un corredor de bolsa londinense natural de Holanda, que fue quizá el pensador más sistemático del conjunto.

Ricardo fue quien transformó el «primer borrador» de ideas y proposiciones de Smith en una teoría congruente, clara y estricta. Se transformó en la escuela de pensamiento dominante en el siglo XIX, particularmente en G. Bretaña. Como resultado, la escuela tradicional en ocasiones asimismo lleva por nombre escuela «ricardiana» o bien «británica».

dos.- Marxista

Karl Marx edificó su análisis económico sobre las teorías de Ricardo. Como resultado, la economía marxista normalmente se considera una parte de la tradición de la escuela tradicional.

Abogó por la intervención estatal en la economía para reducir las desigualdades sociales y combatir la inestabilidad del capitalismo. Para él, era preciso detener todos y cada uno de los medios de producción y terminar con la propiedad privada para repartir los recursos de forma más equitativa entre la población.

tres.- Neoclásica

En mil ochocientos setenta y uno, se lanzó lo que se ha llamado la «Revolución Marginalista». Independientemente el uno del otro, 3 economistas diferentes, William Stanley Jevons (británico), Carl Menger (austriaco) y Léon Walras (francés), plantearon una teoría absolutamente nueva que descartaba por completo los principios ricardianos centrales de la economía tradicional.

Esta nueva teoría era la teoría de la «oferta y la demanda» con la que estamos tan familiarizados. La escuela “marginalista” con frecuencia asimismo lleva por nombre escuela “neoclásica”. La escuela neoclásica engloba muchas variaciones dentro de sí (“marshalliana”, “walrasiana”, “austriaca”, etcétera), mas todas y cada una tienen exactamente los mismos principios teóricos latentes.

La escuela neoclásica consiguió mover velozmente a la escuela tradicional como escuela teorética dominante. Mas asimismo se halló como el nuevo objetivo de los retadores histórico-institucionalistas. Desde la década de mil ochocientos setenta hasta la de mil novecientos treinta, el planeta económico estuvo esencialmente (y agriamente) dividido entre neoclásicos y también institucionalistas, con los marxistas más pequeños (el último remanente de la escuela tradicional) pisándoles los talones.

Los neoclásicos consiguieron una victoria completa y terminante sobre los institucionalistas en la década de mil novecientos treinta. Esto se consiguió con el apogeo de la econometría, la aplicación de nuevas herramientas estadísticas al análisis económico.

cinco.- Keynesiana

Pese a rehusar a los institucionalistas, los neoclásicos tenían pocas razones para festejar en la década de mil novecientos treinta. El planeta estaba atrapado en las garras de una Gran Depresión y no podían explicar de qué manera había sucedido o bien de qué forma resolverlo.

Es esencial indicar que Keynes no se planteó mover la teoría neoclásica. Los principios teóricos del neoclasicismo proseguían siendo determinados. Mas estaba, mantenía Keynes, incompleto.

Los años de la posguerra (mil novecientos cuarenta y cinco-mil novecientos setenta) vieron al planeta de la economía deslizarse sobre 2 carriles: en microeconomía, imperaba el neoclasicismo; en macroeconomía, imperaba el keynesianismo. En las décadas de mil novecientos sesenta y mil novecientos setenta, se efectuaron múltiples sacrificios para reconciliar la teoría neoclásica del nivel micro con la teoría keynesiana del nivel macro, para reducir los 2 raíles a «un camino».

seis.- Monetarista

La Universidad de la ciudad de Chicago, donde se desarrolló el monetarismo, se aferra a una tradición de libre mercado que limita la intervención del gobierno debe sostenerse al mínimo y busca explicar los primordiales fenómenos económicos mediante una sola variable, la oferta de dinero.

El surgimiento del monetarismo y su establecimiento a fines de la década de mil novecientos sesenta y principios de la de mil novecientos setenta requirió el cumplimiento de una serie de condiciones anteriores, la más esencial de lo que fue el fracaso absoluto o bien parcial de la ortodoxia keynesiana establecida para dar contestaciones satisfactorias a la coexistencia simultánea de inflación y desempleo, fenómeno que llegó a conocerse como estanflación y que condujo al colapso de la idea central asociada a la economía keynesiana.

siete.- Neokeynesiana

Los monetaristas más laxos (horriblemente mal etiquetados como «nuevos keynesianos») procuran dar cabida a ciertos resultados keynesianos a nivel macro, si bien sus herramientas teóricas prosiguen siendo prácticamente plenamente neoclásicas, con solo ciertos ajustes acá y allí.

La diferencia radica en que los neokeynesianos admiten que en ocasiones los costes son «rígidos», o sea, no se ajustan o bien no se ajustan suficientemente veloz. Esto puede deberse a condiciones monopólicas, costos de transacción, asimetrías de información, imperfecciones, fallos, interferencia gubernativo inconsciente o bien regulaciones tontas. Estas imperfecciones del planeta real pueden impedir que el sistema de costos funcione adecuadamente y eludir el ajuste, lo que lleva a periodos prolongados de desempleo.

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