Cerveza El Águila Sin Filtrar, un sabor genuino

Merced a la restauración de su procedimiento tradicional, El Águila Sin Filtrar deja gozar de una lager singular que semeja «recién salida del tanque de fermentación», como explica el profesor cervecero autor de la nueva receta.


A inicios del siglo veinte, cuando nació en la capital española la marca El Águila, las cervezas no se acostumbraban a filtrar y, en verdad, se sostenía manualmente el nivel de diastasa en el tanque, con el objetivo de ofrecer una bebida con cuerpo y un sabor con personalidad.

El Águila ha vuelto a lo auténtico con esta Sin Filtrar, en la que resaltan los lúpulos Perle y Lemondrop® mediante la técnica de late hopping, consistente en incorporar lúpulo al final del proceso de cocción.

El ritual en el momento de gozarla es signo de su carácter. De este modo, conforme el profesor cervecero es una cerveza que precisa que le des la vuelta ya antes de consumirla para despertar sus propiedades, elevando la experiencia de consumo de la forma más pura y fresca. Este procedimiento lúcida la diastasa, que se queda en suspensión, dotándola de un carácter inusual. En el caso del barril, es recomendable moverlo levemente día a día para sostener todas y cada una de las propiedades de la cerveza.

Además de esto, como reflejo del espíritu vanguardista y el mimo con el que El Águila se sostiene leal a su historia, el diseño de la botella de Sin Filtrar se ha inspirado en el de las que se utilizaban hace algo más de un siglo.

El Águila aconseja el consumo responsable

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